Ernesto Justiniano asumió en reemplazo de Marcelo Salinas y en su primer discurso destacó la labor de las Fuerzas Armadas al tiempo que sostuvo que "no venimos a actuar por impulso, venimos a actuar con prudencia, firmeza y responsabilidad. Bolivia no necesita más violencia. Necesita paz, presencia del Estado, abastecimiento, seguridad y convivencia democrática”.
Hasta ahora Justiniano se desempeñaba como viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas.
A su turno, Paz convocó nuevamente al diálogo a los sindicatos que protestan con bloqueos viales que han dejado siete fallecidos por falta de atención médica, causado millonarias pérdidas al sector productivo y provocado escasez de alimentos, oxigeno medicinal y combustibles a La Paz.
A su vez anunció que envió un proyecto de ley a la Asamblea Legislativa para regular el Estado de excepción. “Nuestra Policía Nacional y nuestras Fuerzas Armadas y el gobierno van a ser acción humanitaria para cambiar esta situación. Nosotros no venimos del concepto de la violencia”, agregó.
El mes pasado Paz había cambiado a su ministro de Trabajo.
La Paz, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo, es la ciudad más castigada por las protestas y la víspera se declaró en emergencia sanitaria y humanitaria por 90 días.
Los cortes de ruta se han extendido a siete de las nueve regiones del país, según un informe de la Administradora Boliviana de Carreteras.
Las protestas han polarizado al país entre quienes piden una pronta solución del conflicto y la Central Obrera Boliviana, que lidera las manifestaciones junto a sindicatos campesinos, juntas vecinales y seguidores del expresidente Evo Morales (2006-2019) que piden la renuncia de Paz y han rechazado dialogar con el gobierno. Alegan que sus pedidos sectoriales y de un aumento salarial no fueron atendidos a tiempo.
Los empresarios estimaron las pérdidas en cerca de 2.000 millones de dólares.
FUENTE: AP