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Cuba

OPINION: Cuba en la sala de preparto

americateve | Carlos Cabrera Perez
Por Carlos Cabrera Perez

Cuba se apresta a entrar en la sala de preparto, que puede alumbrar una salida democrática; mediante cesárea, o condenarla a una implosión de incalculables consecuencias por el hastío de la mayoría, reproches mutuos y emocionales deseos de venganza en cuadra por cuadra, frutos de 67 años de dictadura totalitaria y carismática.

Que las negociaciones la protagonicen altos cargos de los servicios de Inteligencia de Cuba y Estados Unidos y no burócratas es una señal alentadora porque reduce al mínimo una reedición de los errores descritos por Earl T. Smith, en su libro El cuarto piso y bloquea opciones de posibles saboteadores; incluidos políticos y espías reclutados por Cuba en norte, centro y sur de América, más el Caribe.

Parece que los Federales, como llaman a la guara de Alejandro Castro Espín, además de asumir la negociación directa con la CIA para intentar salvar al soldado Raúl e iniciar el desmontaje de lo que pudo haber sido y nunca fue, han impuesto un flanco de racionalidad, como demostró -parcialmente- este viernes la intervención del viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior, Oscar Pérez-Oliva Fraga en la Mesa Redonda.

Pérez-Oliva, que es sobrino nieto de Raúl y Fidel Castro y cercano a Alejandro Castro Espín, protagonizó una comparecencia de jefe de gobierno, al tocar todos los palos, sin limitarse a su ámbito de autoridad en Comercio Exterior e Inversión Extranjera.

CUBA-CRISIS ECONÓMICA
El expresidente Raúl Castro, a la derecha, choca el puño con un hombre a su llegada a una manifestación contra el embargo estadounidense y en demanda de la eliminación de Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo, en La Habana, Cuba, el viernes 20 de diciembre de 2024. (Foto AP/Ramon Espinosa)
El expresidente Raúl Castro, a la derecha, choca el puño con un hombre a su llegada a una manifestación contra el embargo estadounidense y en demanda de la eliminación de Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo, en La Habana, Cuba, el viernes 20 de diciembre de 2024. (Foto AP/Ramon Espinosa)

Oscarito es un hombre educado, de suaves formas, que contrastan con los chuscos ademanes de Marrero y la frialdad emocional de Díaz-Canel, a quien su jefa de prensa ha hecho un flaco favor, con una elegía ñoña y boomerang.

Pero su protagonismo no indica ni garantiza que sea el recambio porque ser pariente de los Castro Ruz es más un hándicap que una ventaja, debido al rechazo que genera en muchos cubanos y la triste historia de su tío político Marcos Portal León demuestra que en el linaje dominante hay clases y subcategorías.

El alto funcionario no acudió al espacio televisivo “a dar justificaciones”, y aseguró: “No nos queremos justificar con el bloqueo, hay un grupo de deficiencias internas”, que no es novedoso, pero contrastó con el enfoque dado por Granma al informar sobre el contenido del espacio.

Las grietas del poder empiezan a aflorar. Y la posible salvación de Raúl pasa porque los Federales desplacen a los guardias prosirios; vampiros con sed de sangre. y a la burocracia comunista, anclada en los años 70 del siglo pasado y con sectaria cultura política.

Con muchos hoteles y empresa cerrados, universidades en receso docente y barco y aviones estadounidenses haciendo doble turno de guardia cederista para impedir que La Habana huela petróleo y Díaz-Canel empinando papalotes en almíbar, Oscarito anunció la venta libre de energía entre particulares, sin detallar tarifas y procedimientos, pero asumiendo que profundizará desigualdades y pobreza, tras años de imposición igualitaria, que llegó a prohibir la importación de paneles solares, hasta noviembre de 2019.

Como en toda sala de preparto, asoman nervios y susurros entre el equipo médico habitual y la comadrona de urgencia, y el viceprimer ministro no pudo evitar sendos cantos a Galicia como la ocurrencia de que “cualquier empresa” importe combustibles, con “el interés de socios y amigos solidarios”.

El mercado petrolero es uno de los más cerrados y exigentes del mundo y ningún exportador se va a jugar un arancel por una irrelevancia geopolítica como Cuba; el tiempo de la piratería ya pasó y, si el régimen realmente quiere liberalizar las importaciones, lo que debe hacer es clausurar las importadoras estatales, que son una afrenta a la racionalidad económica, como todo mecanismo recaudador.

Los apagones suelen ser chispa de rebeliones populares y los Federales no desean que el trenecito descarrile a las puertas de un posible acuerdo definitivo con la Casa Blanca, aunque sea desequilibrado, porque Trump tiene la sartén por el mango, custodia la llave del almacén lleno aceite y papas y -en enero- cerró la llave de paso del petróleo.

Los Federales tienen más futuro que pasado, les gusta el dinero y la buena vida y saben que -ahora- lo revolucionario es facilitar la democratización de Cuba, para que sea libre, próspera y hasta generosa con ellos; mientras no se consiga ese estatus, la implosión seguirá siendo la guámpara de Quintín Banderas acariciando sus cuellos.

Que la elefantiásica burocracia comunista solo gaste dinero entre lunes y jueves, con una reducción de jornadas de derroche, resulta alentador, pero insuficiente, con dos días a la semana que la maquinaria administrativa consuma recursos escasos, sobra; pero hasta que no se privaticen total o parcialmente las 100 grandes empresas deficitarias y Coppelia, todo esfuerzo será incompleto.

Cuando llegue el momento de la transición a la democracia, habrá que ocuparse de liquidar las estructuras del partido comunista y el resto del entramado totalitario, que solo gastan dinero, producen baba sin quimbombó y son -mayoritariamente- frenos antidemocráticos porque se criaron a los pechos de José R. Machado Ventura, matarife político de Raúl Castro, que se fue de La Habana, pretextando vacaciones largamente pospuestas, para no darle la mano a Obama.

A Machado y sus muchachones, con Roberto Morales Ojeda a la cabeza, es fácil neutralizarlos porque los hijos del compañero Machadito son inquietos merolicos del jineterismo institucional y ¿qué no haría un padre por librar a sus retoños de la cárcel?

En la producción de alimentos, el viceprimer ministro no aportó nada nuevo, reiteró que está priorizada -junto con el agua, la defensa; ¿qué defensa?, y la producción de medicamentos nacionales- y reiteró el discurso sobre potencialidades y encadenamiento productivo. Otro rasgo de prudencia, porque sin petróleo ni dinero poco puede hacerse, salvo seguir tirando serpentinas para las glorietas.

La casa de Bernarda Alba

Los protagonistas de la revolución y la contrarrevolución cubanas están en la curva final de sus vidas, con biografías que los convirtieron en enemigos y una paradoja que los acerca: todos son perdedores de una aventura, que arrancó con irresponsabilidad estadounidense, populismo mentiroso e ilusiones populares, y ha acabado como una vieja resabiosa, que duerme poco y mal, farfulla maldiciones y empuña la taza de café, como si fuera un Remington calibrado para disparar contra su sombra.

Quienes perdieron, pero sobrevivieron al horror Made in URSS, apuestan a morirse cinco minutos después de que baje el telón, para poder asistir al entierro del castrismo; quienes ganaron y burlaron las celadas de la famiglia Castro Ruz para cazar a Tessios de verde oliva, piden a Lenin que los cite a la última reunión del partido, cinco minutos antes de que se consuma la rendición ante Donald Trump.

Mientras uno y otro bando siguen ensimismados en su bronca particular, los hijos y nietos de la revolución y de la contrarrevolución parecen enfrascados en superar el pasado; que no eligieron, con una mezcla de sensatez, incertidumbre y oportunismo, inherentes a las turbulencias que implican toda coyuntura política, que cada generación vive como si fuera única, irrepetible y definitiva… hasta la próxima parada del tren lechero, que es la vida real.

La dictadura más vieja de Occidente afronta la negociación con la administración estadounidense con mucho que perder, por la extrema debilidad a la que condujeron sucesivos errores de cálculo, la subestimación del escenario geopolítico y una subordinación interesada a la figura de Fidel Castro, que murió hace casi diez años, pero el tardocastrismo ha convertido en un híbrido entre el Cid Campeador, guerreando hasta después de muerto, y Benito Mussolini, que dominó a Italia con una mezcla de propaganda, simbolismo y lenguaje histriónico e hipnotizador de masas.

Hasta Mariela Castro Espín, la más emocional de los hijos de Raúl y Vilma y hermana de Alejandro, que aspira a ser codueño de los caballitos, ha desecho en menudos pedazos el legado de Fidel, con otro aguaje insensato y obviando lo que muchos cubanos saben; su tío más famoso jugó siempre con la cadena estadounidense, pero jamás con el mono y, cuando Hugo Chávez fue derrocado unas horas, le mandó un mensaje imperativo: No te inmoles

Los Federales, parte de la oficialidad especializada del Farint y de funcionarios gubernamentales y del estado comunistas están preparados para el cambio del cambio y, desde el 3 de enero, disimulan su guarapo, pimienta y sal con caras de luto fingido.

El oeste de La Habana, donde la mar es más dulce y no se sientan los pobres, es ahora mismo una versión Caribe de La casa de Bernarda Alba, donde la fiera matrona sujeta el cerrojo de la vetusta puerta, mientras sus hijas suspiran porque Pepe el yuma las rapte y las lleve hasta el Dolphin Mall, para arreglarse manos y pies, con brillitos.

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Por Carlos Cabrera Perez

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