Se espera que el Concejo Municipal apruebe la próxima semana un proyecto de ley que pondría fin a los paseos para 2028. Tres alcaldes consecutivos habían pedido terminar con los paseos en carruaje por preocupaciones de seguridad, solo para que los legisladores volvieran a tirar de las riendas.
Una portavoz de Julie Menin, presidenta del Concejo, confirmó la inminente votación y señaló que la propuesta contaba con suficiente apoyo para aprobarse. La oficina del alcalde Zohran Mamdani indicó que había alcanzado un acuerdo con la presidenta del Concejo sobre la legislación.
“La industria de los carruajes tirados por caballos está llegando a su fin en la ciudad de Nueva York”, escribió Mamdani en una publicación en redes sociales.
La muerte de un adolescente reavivó el debate sobre los paseos en carruaje El impulso más reciente para prohibir los carruajes comenzó en junio, cuando Romanch Mahajan, de 18 años, que visitaba la ciudad desde India, murió tras saltar de un carruaje desbocado durante un paseo con familiares. Su muerte, que, al parecer, fue la primera fatalidad en un accidente de carruaje tirado por caballos desde que comenzaron a circular en Central Park, reavivó el debate sobre si los carruajes, un romántico guiño al pasado de la ciudad, tienen cabida en una metrópolis moderna.
La familia de Mahajan ha acudido al Ayuntamiento, en persona y mediante videollamadas desde India, suplicando a la ciudad que por fin ponga fin a los paseos.
“Estamos destrozados, toda nuestra familia destrozada. El dolor no desaparece”, les dijo su padre, Deepak Mahajan, a los miembros del Concejo Municipal en una videollamada durante una audiencia sobre el proyecto de ley el verano pasado, al explicar que su hijo saltó del carruaje para intentar ayudar a su madre, que salió despedida de su asiento cuando el caballo se desbocó. “Cada mañana nos despertamos y no pensamos en nada más que en la pérdida de nuestro hijo”.
Durante décadas, activistas por el bienestar animal y otros críticos han denunciado la industria de los carruajes, al sostener que los caballos no deberían estar arrastrando turistas por calles concurridas y por Central Park mientras tienen que abrirse paso entre el intenso tráfico y los transeúntes que se quedan mirando. En el pasado, varios caballos se han desplomado, se han asustado y han salido corriendo, chocando con autos u otros objetos, y cada accidente ha generado nuevos llamados a una prohibición.
“La trágica y prevenible muerte de Romanch Mahajan, de 18 años, dejó claro que el statu quo ya no es aceptable. Los carruajes tirados por caballos han sido parte de la historia de la ciudad de Nueva York durante mucho tiempo, pero en un Central Park cada vez más concurrido, esta tradición se ha convertido en un creciente riesgo para la seguridad pública”, manifestó Menin en un comunicado.
La industria y sus partidarios han presentado desde hace tiempo los paseos como una forma de que los visitantes experimenten la ciudad de Nueva York que conocen a través de películas clásicas y la televisión.
Fred Astaire y Cyd Charisse bailaron para subirse a uno de los carruajes en “The Band Wagon” (“Brindis al amor”). Robert Redford y Jane Fonda pasearon en uno en “Barefoot in the Park” (“Descalzos por el parque”). Macaulay Culkin escapó de unos bandidos en un carruaje en “Home Alone 2: Lost in New York” (“Mi pobre angelito 2: Perdido en Nueva York”).
“Hacer un paseo en carruaje tirado por caballos en la ciudad de Nueva York es una de las cosas más icónicas que se pueden hacer en Nueva York, y gente de todo el mundo nos conoce y viaja a Nueva York para dar un paseo en carruaje en Nueva York”, le dijo al Concejo a principios de este año Conor McHugh, un cochero de larga trayectoria.
Los alcaldes han enfrentado resistencia en los intentos de prohibir los paseos Los esfuerzos por cerrar la industria han encontrado resistencia de sindicatos y partidarios influyentes, lo que a menudo deriva en agotadoras disputas políticas en las que los alcaldes terminan tirando la toalla ante las persistentes preocupaciones por dejar sin trabajo a los cocheros y por qué hacer con los caballos si ya no pueden trabajar.
El presidente internacional del sindicato Transport Workers Union, John Samuelsen, afirmó que el proyecto de ley del Concejo no ofrece “ningún alivio económico significativo para los trabajadores” y que Menin “utilizó la trágica muerte de un turista para fabricar una crisis de seguridad pública”.
“Esto es un oportunismo político vergonzoso, y Zohran no debería simplemente seguirle el juego, en particular cuando se destruyen los medios de vida de familias inmigrantes. Toda esta situación es reprobable”, expresó en un comunicado.
En la propuesta, tal como está redactada, se exigiría que la oficina del alcalde elabore un plan de transición laboral para los cocheros, e incluye una disposición que permitiría que la ciudad considerara algún tipo de compensación para los trabajadores de la industria. Los dueños de carruajes no podrían vender sus caballos para ser sacrificados, según el texto del proyecto, donde se exige que los equinos sean retirados de servicio de una “manera humanitaria”.
“Creo que tenemos la responsabilidad cívica de asegurarnos de que no estamos dejando a nadie a su suerte”, les dijo Mamdani a los periodistas el miércoles.
El predecesor del alcalde, Eric Adams, pidió poner fin a la industria durante los últimos días de su mandato, pero la propuesta no avanzó. El alcalde anterior, Bill de Blasio, se había comprometido a eliminar los paseos desde el primer día de su gobierno, pero abandonó la cruzada tras una fuerte oposición de los sindicatos y una ofensiva mediática en la que participó el actor Liam Neeson.
A lo largo de los años, la ciudad ha impuesto diversas normas de seguridad a la industria, incluida la exigencia de que los caballos tengan al menos cinco semanas de vacaciones al año fuera de los límites de la ciudad, con acceso diario a un pastizal. Los caballos son inspeccionados por un veterinario dos veces al año, y la edad máxima hasta la que pueden trabajar es de 26 años, según las normas municipales. Y no trabajan cuando hace más de 31,6 grados Celsius (89 grados Fahrenheit) de temperatura.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP