La seguridad para el Juego 3 entre los Knicks y los Spurs de San Antonio, y el ambiente alrededor de la arena, se parecían más a la víspera de Año Nuevo en Times Square y, para los aficionados, podría sentirse más como un viaje al aeropuerto. Se les pidió llegar al partido con dos horas de anticipación y se les exigirá mostrar su boleto para superar varios puntos de control, además de pasar por un magnetómetro al estilo de la TSA.
La presencia de Trump llevó al Departamento de Policía de Nueva York y al Servicio Secreto a establecer un perímetro de seguridad de varias manzanas alrededor de la arena, cancelar una fiesta para ver el partido en el exterior e imponer una política de no llevar bolsas para los poseedores de entradas. Los aficionados se habían reunido alrededor del Garden para ver los partidos durante esta postemporada, en la que los Knicks han ganado 13 encuentros seguidos para llegar a la final por primera vez desde 1999 y quedar a dos victorias de su primer título de la NBA desde 1973.
“El NYPD, en coordinación con el Servicio Secreto, tomó la decisión para el Juego 3, en el que tenemos una visita presidencial, de que no podíamos respaldar fiestas para ver el partido justo afuera del Garden”, declaró la comisionada de Policía Jessica Tisch en una conferencia de prensa el lunes. “Esperamos con ganas volver a organizar fiestas para el Juego 4. Pero creo que los neoyorquinos están acostumbrados a que los presidentes vengan a la ciudad, y entienden que eso generalmente significa el cierre de áreas, y eso es lo que van a ver esta noche en el Garden”.
Trump ha asistido a varios grandes eventos deportivos como presidente, y las medidas de seguridad han generado grandes inconvenientes para los aficionados.
Miles de aficionados se perdieron el inicio de la final de individuales masculinos del Abierto de Estados Unidos del año pasado entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner debido a largas filas de seguridad. Aunque la Asociación de Tenis de Estados Unidos retrasó el inicio del partido media hora, muchos aficionados aun así no pudieron entrar porque las medidas adicionales implicaban que debían pasar por controles no solo al llegar al Centro Nacional de Tenis Billie Jean King, sino otra vez frente a las escalinatas de acceso al Arthur Ashe Stadium, donde Trump observó desde un palco.
“Genial, supongo. Igual podemos salir ahí y jugar (sin importar) quién esté aquí y quién no”, dijo el pívot de los Knicks Mitchell Robinson al preguntarle qué opinaba de que Trump asistiera.
Se espera que el alcalde Zohran Mamdani y otros dignatarios también estén en el partido la noche del lunes.
Ya era bastante difícil para los aficionados de los Knicks entrar al Madison Square Garden debido a los astronómicos precios de las entradas. El precio mínimo para conseguir un boleto es más alto que el costo promedio del alquiler mensual en Nueva York, al dispararse por encima de los 6.000 dólares. Los mejores asientos cuestan decenas de miles de dólares. Mamdani dijo que compró su entrada por alrededor de 1.000 dólares directamente al Madison Square Garden.
La dificultad de ver el partido en persona ha llevado a los aficionados a abarrotar bares, calles y fiestas para ver el juego por toda la ciudad. La fiesta para ver el partido cerca del Garden se ha convertido en un gran evento durante toda la postemporada, pero con Trump asistiendo, ese evento se trasladará unas cuantas manzanas más lejos, fuera del perímetro de seguridad, en Bryant Park.
“Improvisamos”, manifestó el escolta de los Knicks Jose Alvarado, oriundo de Nueva York. “Somos neoyorquinos. Vamos a encontrar la manera de ver un partido, y eso es lo que estamos haciendo”.
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El redactor deportivo de AP Brian Mahoney contribuyó a este informe.
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FUENTE: AP