La medida es meramente simbólica, ya que la constitución federal de Alemania y los tratados europeos que el país ha firmado ya prohíben la pena de muerte y éstos a su vez anulan la ley estatal.
Los resultados finales publicados el miércoles de un referendo de octubre muestran que 83,2% de los votantes en Hesse, donde está Fráncfort, aprobaron la abolición de la pena capital.
