El pasado viernes, Nicolás Maduro fue juramentado de manera ilegítima para un tercer mandato consecutivo (2025-2031), en medio de un clima de rechazo tanto nacional como internacional. Un día después, Maduro anunció que Venezuela, junto con los regímenes de Cuba y Nicaragua, está preparada para “tomar las armas” si fuera necesario, argumentando la defensa del “derecho a la paz”.
Por otro lado, Edmundo González Urrutia, presidente electo reconocido por la oposición y varios gobiernos internacionales, junto a la líder opositora María Corina Machado, continúa promoviendo acciones democráticas y agradeciendo el apoyo de la comunidad internacional tras su victoria en las elecciones del 28 de julio, en las que obtuvo casi ocho millones de votos.
La ONG Foro Penal informó que, en los primeros 11 días de enero, se han registrado 75 detenciones políticas, incluyendo a 13 mujeres, un adolescente y un ciudadano francés. Según el organismo, muchos de los detenidos se encuentran en lugares de reclusión no informados, lo que agrava la preocupación por su seguridad.
Ucrania, alineada con la posición de la Unión Europea, calificó la “investidura” de Maduro como una farsa. El embajador ucraniano en la UE escribió en X: “Al pueblo venezolano le han robado su decisión”. Estas declaraciones se suman a una ola de críticas internacionales hacia el régimen, señalando que el proceso electoral estuvo plagado de irregularidades y represalias contra la oposición.
Mientras tanto, los venezolanos y la comunidad internacional mantienen la esperanza de lograr un cambio democrático en el país, a pesar del endurecimiento de las acciones del régimen.