La fiscalía de San Petersburgo, la segunda ciudad más poblada de Rusia, acusó a un maestro de química de instalar un laboratorio clandestino para producir anfetaminas.
Ese maestro metió al negocio a otro colega que enseñaba física en una escuela para que encontrara clientes, según la fiscalía. Ambos vendieron 1,3 kilogramos (2,9 libras) de la droga en seis ocasiones separadas en San Petersburgo, antes de que los arrestaran este año.
Los dos profesores están detenidos, aguardan juicio y podrían ser sentenciados a 20 años de prisión si los encuentran culpables.
La fiscalía no precisó los nombres de los detenidos ni abundó en mayores detalles sobre el caso.
