En declaraciones a corresponsales de la ONU el miércoles, Christine Schraner Burgener dijo que tras el golpe de Estado del 1 de febrero que derrocó al gobierno electo de Aung San Suu Kyi, advirtió al Ejército que la comunidad internacional y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas “podrían tomar importantes y enérgicas medidas”.
“Y la respuesta fue ‘Estamos acostumbrados a las sanciones y sobrevivimos a esas sanciones en el pasado’", apuntó.
En su aviso, la enviada dijo ademas que el país quedaría aislado, a lo que sus interlocutores respondieron “Tenemos que aprender a caminar con solo unos pocos amigos”.
El alzamiento militar revirtió años de lento avance hacia la democracia en Myanmar, que durante cinco décadas languideció bajo un estricto régimen militar que derivó en aislamiento y sanciones internacionales. A medida que los generales suavizaron su control, que culminó con el ascenso de Suu Kyi al poder tras las elecciones de 2015, la comunidad internacional respondió levantando la mayoría de las sanciones y realizando inversiones allí.
Según Schraner Burgener, la oposición al golpe está encabezada por jóvenes que han vivido en libertad durante 10 años, que “están bien organizados y muy decididos a que no quieren volver a la dictadura y el aislamiento”. La enviada de la ONU habló por videoconferencia desde Berna, Suiza, en el que que calificó como “el día más sangriento desde el golpe”.
Schraner Burgener instó a la comunidad internacional a unirse y “tomar las medidas adecuadas”, destacando que las sanciones del Consejo de Seguridad que deben ser implementadas por todas las naciones serían “más poderosas” que las de cada nación de forma independiente.
El consejo tiene previsto realizar consultas a puerta cerrada el viernes sobre los llamados para responder al golpe — entre ellos el del secretario general, António Guterres — y a la creciente represión militar, que según la enviada solo el miércoles se cobró la vida de 38 personas.
FUENTE: Associated Press