Las algas tóxicas, también conocidas como marea roja, proliferaron entre fines de septiembre y principios de octubre en las aguas del Golfo Nuevo de la Península Valdés, en la provincia sureña de Chubut, cuando 26 cetáceos adultos y cuatro juveniles fueron descubiertos sin vida, indicó el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB).
Biólogos y veterinarios de distintas instituciones realizaron necropsias de las seis ballenas que se hallaban en las mejores condiciones. Además recolectaron muestras parciales, sin abrir cavidades, en otras tres halladas en áreas de uso público y no pudieron ser remolcadas hacia otro lugar.
Las seis ballenas analizadas tenían contenido en el aparato digestivo, lo que indicó que se habían alimentado recientemente antes de su muerte.
Los expertos, del Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral, continuarán trabajando en el examen de ocho cetáceos encontrados en avanzado estado de descomposición y en playas aisladas y de difícil acceso en el Golfo Nuevo.
En cinco de las seis ballenas sometidas a necropsias se encontraron concentraciones de toxinas paralizantes de moluscos en diversos tejidos y fluidos. Según el ICB, existen registros en el mundo de intoxicación y muerte de fauna marina -muchas veces afectando un gran número de animales- por ingestión de las mismas biotoxinas paralizantes que fueron halladas en los cuerpos de las ballenas que murieron en Península Valdés.
Las mareas rojas son más frecuentes en el mundo a causa del aumento de la temperatura de las aguas por el calentamiento global.
El avistamiento de ballenas francas australes es una de las principales actividades turísticas que se realizan en la Península Valdés, donde todos los años se reúnen decenas de ejemplares. Los cetáceos llegan durante mayo y se quedan para reproducirse y alimentar a los ballenatos hasta diciembre.
FUENTE: Associated Press