Moody, quien se había perdido los 10 partidos anteriores por un esguince en la muñeca derecha, acababa de robarle el balón al destacado novato de los Mavericks, Cooper Flagg, y avanzaba botando completamente solo. Apoyó la pierna izquierda para elevarse y tirar, pero en su lugar perdió el balón y se desplomó sobre la duela cuando quedaban 58 segundos del periodo extra.
El juego continuó en el lado de Dallas hasta que el balón salió fuera de límites. Tras el silbatazo, el entrenador de los Warriors, Steve Kerr, se llevó las manos al rostro mientras el estadio de los Mavericks quedaba en silencio.
Los Warriors ganaban 136-131 cuando Moody se lesionó, y solo se anotó un punto más en una victoria que amplió a 12 partidos la racha de derrotas de Dallas en casa.
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