El ciclón postropical se debilita conforme se adentra al océano Atlántico, mientras que los peligrosos oleajes que causó pierden fuerza gradualmente.
Meteorólogos dijeron que hasta el mediodía del lunes, Melissa estaba a 650 kilómetros (405 millas) al sur-sureste de Cape Race, Newfoundland, Canadá, con vientos máximos sostenidos debilitados a 65 km/h (40 mph).
No había alertas ni advertencias en vigor para las costas.
