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La condena de Russell Brand reaviva el escrutinio sobre la BBC y una cultura de silencio

LONDRES (AP) — Durante tres años consecutivos, mientras trabajaba en emisoras de radio de la BBC, Russell Brand recibió una notable distinción de The Sun, el tabloide más grande de Reino Unido: “Shagger of the Year” (“Follador del Año”).

Esto era, por supuesto, perfectamente coherente con la imagen de chico malo que Brand cultivó, que se movía en una delgada línea entre lo escandaloso y lo ofensivo, mientras se convertía en uno de los comediantes británicos más famosos.

Las condenas de Brand por violación y agresión sexual, emitidas el jueves, han vuelto a poner el foco en la BBC y otros empleadores del sector mediático, reavivando preguntas sobre si sus jefes facilitaron su conducta o decidieron mirar hacia otro lado. También pusieron de relieve las formas en que sus excesos fueron pasados por alto por la cultura en general.

“Cuando Brand estaba en el punto más alto de su fama, sus fechorías fueron toleradas o ignoradas por sus empleadores y, para ser justos, también por el público”, dijo en un correo electrónico Ann Olivarius, una abogada especializada en conducta sexual indebida.

La BBC se disculpó el año pasado por una cultura de silencio que, según dijo, impidió que el personal se quejara del comportamiento de Brand en sus emisoras de radio entre 2006 y 2008 porque sentían que era demasiado poderoso.

La emisora reiteró esa disculpa tras su condena.

“Nos preocupó enormemente que algunas personas sintieran que no podían plantear inquietudes sobre el comportamiento de Brand”, señaló la BBC el jueves en un comunicado. “Pedimos disculpas a los afectados, tanto por la cultura como por los fallos de aquel momento”.

Medios que se investigaron a sí mismos sacaron a la luz las acusaciones

La emisora pública británica había iniciado la investigación interna después de que The Times y Channel 4, en una pesquisa conjunta, difundieran acusaciones en 2023 de mujeres que dijeron haber sido víctimas de abuso sexual y degradación por parte de Brand.

Los artículos y el documental resultantes hicieron que más mujeres dieran la cara y aportaran las pruebas que llevaron a su condena. Pero no era ningún secreto que Brand había tenido una mala conducta durante su etapa como locutor provocador en la BBC o como presentador de televisión en Channel 4. En unas memorias, por ejemplo, describió cómo tuvo relaciones sexuales en los baños para personas con discapacidad de una emisora de radio con ganadoras de concursos de 6 Music, la emisora de la BBC.

“Nadie confundió jamás a Russell Brand con un boy scout”, aseguró Allen Adamson, cofundador de la consultora de marketing Metaforce. “Su marca era para adultos desde el primer día”.

El hombre de 51 años fue declarado culpable el jueves de un cargo de violación y tres cargos de agresión sexual relacionados con varias mujeres. Fue absuelto de dos cargos de violación y un cargo de intento de agresión indecente. Recibirá sentencia el lunes.

El superintendente detective Andy Furphy, de la Policía Metropolitana de Londres, calificó la condena como “un testimonio del extraordinario valor, la resiliencia y la determinación de las mujeres que se presentaron y denunciaron lo que les ocurrió”.

“Brand utilizó su influencia, estatus y fama para aprovecharse y agredir sexualmente a mujeres”, afirmó Furphy. “A medida que crecía su perfil, también lo hacía su sensación de privilegio”.

De las ocho quejas que investigó la BBC, solo una, según la cual Brand había orinado en un vaso delante del personal, se había presentado formalmente durante su tiempo en las emisoras. En la revisión se determinó que “no se gestionó de manera eficaz”.

Brand escribió en sus memorias sobre una jefa tolerante en la BBC

En sus segundas memorias, “My Booky Wook 2” (“Mi librito caprichoso 2”), Brand habló de lo “increíblemente tolerante” que fue Lesley Douglas, entonces directora de Radio 2, con su comportamiento, y de que él se aprovechó del “gran margen” que ella le dio.

Reconoció, sin embargo, que fue “demasiado lejos” cuando afirmó al aire que estaría debajo del escritorio realizando un acto íntimo con una locutora de noticias mientras ella leía los titulares.

La locutora “estaba un poco molesta”, contó.

Liz Kershaw, una veterana DJ de radio de la BBC, escribió en The Telegraph el jueves que se había quejado desde 2006 ante la dirección de la BBC por cómo se toleraba el comportamiento de Brand.

“Brand fue una creación de algunos de los actores más poderosos de los medios”, escribió Kershaw. “Estaban bajo su hechizo. Y lo incitaban. Era su mono de espectáculo. Hacía ‘gran tele’. Sus colegas eran daños colaterales”.

En 2008, Brand finalmente se pasó de la raya durante una broma al aire y tuvo que renunciar. El comediante llamó por teléfono al actor Andrew Sachs, más conocido por el programa de los años 70 “Fawlty Towers”, y dejó un mensaje en el que afirmaba haber tenido relaciones sexuales (usó una palabrota) con su nieta.

Brand renunció a Radio 2 y el regulador británico de radiodifusión impuso a la BBC una multa récord de 150.000 libras, el equivalente a 219.000 dólares en ese momento.

Aunque un documental de Channel 4 ayudó a derribar a Brand, la emisora también estuvo vinculada a uno de los cargos penales en el juicio, relacionado con sus días como presentador de televisión en el canal. En 2024, Channel 4 se disculpó con una exempleada después de que, en una revisión interna, se determinara que no había investigado una queja grave que una trabajadora presentó contra él en 2009.

Brand fue declarado culpable el jueves de agredir sexualmente a una exempleada mientras trabajaba en un proyecto para el canal en 2009. La trabajadora testificó que dos miembros del séquito de Brand le habían pedido que le diera un masaje al comediante y luego miraron y se rieron mientras este metía la cabeza entre sus piernas.

Uno de los asociados de Brand, Jack Bayles, no testificó, pero dijo en un comunicado que no recordaba el incidente, aunque lamentaba no haber notado algo en ese momento o no haber reconocido la angustia que causó.

“Estaba en las primeras etapas de mi carrera, y era un entorno de trabajo frenético, bajo presión y tóxico”, expresó Bayles. “Brand era caótico, despectivo y manipulaba a la gente a su alrededor”.

Dijo que dejó de trabajar con Brand en 2010 y que no había tenido contacto con él desde entonces.

Expertos dicen que el personaje obsceno de Brand pudo haber sido una “defensa preventiva”

Algunos analistas señalaron que fue precisamente la imagen escandalosa de Brand la que pudo haberlo protegido de sospechas de actividad delictiva.

Adamson, el consultor de marketing, mencionó “el sexo, las drogas, la camisa abierta, la mirada lasciva” que definían a Brand. “Esa es exactamente la razón por la que el comportamiento nunca se registró como una señal de advertencia; era él comercializando su marca”, explicó.

La culpa también recae en los medios de la época, apuntó Adamson. “Los medios no solo cubrieron al personaje: lo coescribieron. Cuando un periódico nacional te entrega un trofeo tres años seguidos por acostarte con todo el mundo, no estás ocultando nada. Estás construyendo tu marca”.

La abogada y activista contra la misoginia Cheyenne Hunt señaló que el comportamiento procaz de Brand casi funcionó como una defensa preventiva.

Alguien como Brand “trata de crear un personaje de tal manera que, si alguien da la cara, exista esta... defensa disponible para ellos, es decir: ‘Bueno, ¿qué CREÍAS que iba a pasar?’”, dijo Hunt.

El papel que desempeñó la comedia también fue clave, sostuvo Hunt, quien dirige el grupo Reckoning Action, que fundó después de su participación en exponer acusaciones de conducta sexual indebida contra los políticos de Estados Unidos Eric Swalwell y Graham Platner.

“Le digo a la gente que tenga cuidado con el payaso y que tenga cuidado con el bufón”, afirmó. “Porque hace que su comportamiento parezca como si estuvieran bromeando o como si fuera algún tipo de comedia absurda, y la gente no los toma literalmente. Pero lo que están haciendo es construir una estructura de permiso para hacer exactamente lo que te están diciendo que van a hacer”.

“Y ese es muy claramente el modus operandi de Russell Brand, y creo que lo aprendió de muchas otras personas que tienen el mismo manual”.

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Noveck informó desde Nueva York.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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