Sin trabajo y con una deuda en pesos equivalente a 1.300 dólares contraída hace dos años, no puede afrontar el gasto en transporte público y libros para cursar la carrera de Abogacía en la Universidad de Buenos Aires (UBA), un centro educativo público que ha permitido a varias generaciones de argentinos pobres acceder a un título universitario.
“Estoy sin trabajo, estoy buscando, pero la situación entre los jóvenes es difícil. No hay trabajo para casi nadie en este país ahora”, comentó Taborda, que sacó un crédito con una billetera virtual en 2024 para costear los gastos de sus estudios y se volvió impagable.
Los jóvenes, la base sobre la cual Javier Milei construyó su popularidad para ganar la presidencia en 2023, son el segmento de la población más afectado por el alto endeudamiento y una bandera roja para sus aspiraciones de ser reelegido en 2027.
Cerca de la mitad de los 45 millones de argentinos están endeudados de los cuales más de cinco millones están en mora tanto con bancos como con entidades no financieras —billeteras virtuales, cooperativas de crédito, cadenas de electrodomésticos y supermercados que ofrecen financiamiento—.
La tasa de mora es más alta entre los menores de 25 años (37,6%), según un informe del Centro de Estudios de la Ciudad, una asociación civil que elabora un mapa de la deuda basado en datos del Banco Central.
El dato coincide con la precariedad laboral de los más jóvenes: casi siete de cada 10 están inactivos, desempleados o tienen un empleo irregular, reveló un reciente estudio del Observatorio de la Deuda Social que depende de la privada Universidad Católica Argentina.
El plan de austeridad de Milei, exitoso para bajar el déficit fiscal y desacelerar la inflación, tiene como contrapartida una marcada disparidad entre el aumento de los salarios reales y del costo de bienes y servicios esenciales que han obligado a muchas familias a endeudarse para financiar sus gastos.
“La escalada de la morosidad coincide con el desplome del poder adquisitivo”, indicó un relevamiento sobre morosidad del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
Mientras el salario mínimo —que define el gobierno en acuerdo con los sindicatos— aumentó 158%, el boleto de autobús se incrementó 1.510%, el de tren 1.090% y la electricidad, el gas y otros combustibles 856%, desde 2023, estimó la entidad sobre la base datos oficiales.
La vergüenza de deber Una tarde reciente Taborda fue parte de un encuentro de estudiantes endeudados en la facultad de Ciencias Económicas de la UBA, de la cual egresaron la mayoría de los ministros de Economía argentinos, entre ellos el actual Luis Caputo.
Como en un grupo de alcohólicos anónimos, un moderador buscó romper el hielo invitando a los presentes a levantar la mano en caso de responder afirmativamente preguntas como: ¿alguno compra alimentos en cuotas? ¿Saca dinero de la billetera virtual para llegar a fin de mes? ¿Se endeuda para pagar otras deudas? La mayoría alzó la mano.
Tres de cada cuatro deudores morosos jóvenes poseen deudas con billeteras virtuales a las que acceden fácilmente a través de sus dispositivos móviles. Estas empresas demandan menos requisitos que un banco para prestar dinero, pero cobran tasas de interés mucho más altas.
Un préstamo personal en un banco tradicional tiene una tasa nominal anual promedio de entre 40% y 55%. En el caso de las billeteras virtuales puede ser el doble, entre otras razones porque facilitan el acceso a personas que no califican para un crédito bancario tradicional.
“El crédito empezó en este país para la clase trabajadora, era una cuestión de orgullo. Hoy el crédito es para comprar comida. La coyuntura de este gobierno ayuda a que esto siga avanzando”, comentó en el encuentro de jóvenes endeudados Fernando Moyano, quien dijo que tiene una deuda en pesos equivalente a 20.000 dólares.
Las deudas no sólo dañan la reputación financiera, también tienen un impacto en la salud mental.
Ocho de cada 10 argentinos admiten que los problemas económicos tienen bastante o mucha importancia en su salud mental, según el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA.
Del amor al desencanto Los jóvenes fueron el principal motor del fenómeno Milei, un excéntrico economista ultraliberal que logró capitalizar el descontento con el sistema político tradicional y el hartazgo por las sucesivas crisis económicas para ganar la presidencia.
Pero ese apoyo pareciera estar resquebrajándose en la medida que la promesa de bienestar económico no se materializa.
“Milei está perdiendo apoyo entre los jóvenes”, advirtió la consultora de opinión pública Ana Iparraguirre, asesora de campañas presidenciales en Latinoamérica y de organismos como el Banco Mundial y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés). “Claramente el modelo económico golpea a los jóvenes con una intensidad mucho mayor que al resto de los argentinos”, agregó.
El índice de confianza en el gobierno que elabora cada mes la privada Universidad Di Tella mostró en julio que el apoyo entre los menores de 30 años está en su punto más bajo desde que Milei asumió el poder. Aunque el indicador mostró una leve mejora en agosto, Di Tella lo atribuyó a un “error muestral”.
Iparraguirre destacó que “la pérdida de apoyo entre los jóvenes tiene un impacto electoral significativo” teniendo en cuenta que los menores de 30 años representan el 26% del padrón electoral.
“Cada punto que Milei pierde en ese segmento equivale a 100.000 votos… Si esto se sostiene, Milei se está jugando la reelección en el mismo lugar donde la ganó”, apuntó. Las elecciones generales están previstas para octubre del año que viene.
Asunto entre privados Milei, quien se autoproclama “anarcocapitalista” —una corriente extrema del liberalismo que propone la eliminación total del Estado— considera que la morosidad constituye un “problema entre privados”.
El gobierno ha desoído los reclamos de organizaciones de deudores, de la oposición y de la Iglesia católica para que adopte medidas para beneficiar a los morosos como las aplicadas tras la brusca devaluación de inicios de 2002 que puso fin a más de una década de paridad entre el peso y el dólar. Entonces, el Ejecutivo envió al Congreso un proyecto —que se transformó en ley— para convertir a pesos todas las deudas en dólares.
Pero Milei no está dispuesto a moverse de su dogma. "Voy a seguir con el equilibrio fiscal y voy a seguir apretando la cantidad de dinero (dejar de emitir) hasta derrotar la inflación”, advirtió la semana pasada.
Los deudores demandan al gobierno “respuestas reales, que podamos tener planes de pago que sean ajustados a lo que gana un trabajador y tasas de interés razonables", dijo Vanesa Bitocco, una joven portavoz de la agrupación Deudores Organizados.
El peronismo y otras fuerzas de la oposición convocaron a una sesión en el Congreso esta semana para debatir la emergencia crediticia y programas de alivio financiero para los deudores. Será clave para el oficialismo, que no controla la cámara baja, el apoyo de aliados para desactivar ambas propuestas.
FUENTE: AP