El actor británico quizá no creció en una familia que fuera mucho al cine, pero aun así era muy consciente de Spielberg al haber sido niño de los años 90. Simplemente está en nuestra psique, dijo O’Connor a The Associated Press en una entrevista reciente.
Había noches de Blockbuster, por supuesto, con “E.T.”, y desde entonces se ha puesto al día con los clásicos. Pero incluso a él le sorprendió lo arraigadas que estaban esas imágenes tan características de Spielberg en su primer día de rodaje de “Disclosure Day” ("El día de la revelación"). Estaban en un set exterior dentro de los estudios, contó, y había tuberías goteando y grandes halos de luz y humo y neblina. Era un entorno que reconocía con una viveza enorme. Lo único que podía pensar era: “Guau, estoy en una película de Steven Spielberg”.
Aunque se sabe muy poco sobre el argumento de “Disclosure Day”, que se estrena en los cines el 12 de junio, es un terreno que Spielberg conoce bien. Emily Blunt lo ha sugerido, y O’Connor lo ha confirmado: la película responde a algunas preguntas planteadas en “Close Encounters of the Third Kind” ("Encuentros cercanos del tercer tipo"). O’Connor interpreta a un experto en ciberseguridad que tiene una conexión misteriosa con una meteoróloga a quien da vida Blunt. Él guarda algunas verdades que los ejecutivos no quieren que el mundo conozca.
O’Connor habló con AP sobre la película, el secretismo, el asombro de verla por primera vez y tener “la mejor historia de Steven Spielberg”. Sus declaraciones han sido editadas para mayor claridad y brevedad.
AP: ¿Has podido asimilar toda esta experiencia? O’CONNOR: Todavía es bastante surrealista. Ha habido muchos directores con los que, en la antesala de ir a hacer una película con esa persona, se siente como algo intensamente surrealista y luego, una vez empiezas, como que se asienta y, antes de que te des cuenta, eres el mejor amigo de ese director y todo es muy normal. Sí me siento muy cercano a Steven, pero aun así se siente surrealista haberla rodado. Y cada aspecto de hacer esta película fue un momento de “pellízcame”, incluido verla por primera vez. Es como un sueño para cualquiera.
AP: ¿Él fue como lo esperabas? O’CONNOR: Fue más de lo que esperaba. Tiene una energía… Sigue tan entusiasmado. Sigue como un niño. Es curioso. Le entusiasma la interpretación. No hay nada mejor en el universo que escuchar a Steven junto a un monitor, llorando o riéndose o gritando de alegría. Sigue siendo, me imagino, ese mismo director que era cuando hizo “Jaws” ("Tiburón") o “E.T.” o cualquiera de esos otros clásicos. Así que sí, todavía lo tiene. Puedo confirmar que todavía lo tiene.
AP: ¿Qué puedes contarnos de tu personaje? O’CONNOR: Daniel tiene algunos poderes especiales. Me resisto a decirlo porque creo que, en cierto modo, lo sobredimensiona. Él y el personaje de Emily tienen un vínculo especial entre ellos y ni siquiera son conscientes de ello. Y la película, en realidad, va juntando a estos dos personajes. Ese es como el motor para ellos dos, aunque no se den cuenta durante la mitad de la película.
Daniel nunca lo ha procesado del todo y eso está ahí, burbujeando por debajo del personaje. Pero es como un héroe poco glamuroso. Es un tipo común y se ha encontrado en esta situación y tiene que adaptarse, y es capaz de adaptarse, pero, ya sabes, no es un Tom Cruise por naturaleza.
AP: Hay mucho secretismo alrededor de “Disclosure Day”. ¿También fue así para ti? O’CONNOR: Sí, claro, había un nivel de secretismo. Cuando recibí el guion, yo estaba filmando “Knives Out” y estaba en un hotel, y apareció una moto con el guion, y a la mañana siguiente apareció una moto para llevarse el guion. Es la primera vez que me pasa. Es una experiencia muy extraña, pero tiene sentido. Ya sabes, cada vez que oyes que Steven tiene una película por salir, todo el mundo, yo incluido, quiere saber qué es, así que entiendo perfectamente por qué.
AP: ¿Cómo fue la situación para verla? ¿También implicó que apareciera un tipo en moto? O’CONNOR: No, en realidad, esta vez no. Éramos solo Emily y yo y nos sentamos en una sala de proyección. Ya sabes, ver por primera vez cualquier película en la que estás es una pesadilla. Es imposible disfrutarla del todo porque lo único que ves es algo como: “¿Por qué mis orejas se ven tan grandes?” o “¿Por qué me paro así? Soy un bicho raro”. Todas esas cosas son naturales, así que hay un poco de lucha con eso, pero esta experiencia no se pareció a ninguna otra que haya tenido. Emily y yo estábamos simplemente asombrados.
AP: Has podido trabajar con un grupo muy variado de cineastas y en formas muy distintas a lo largo de tu carrera. O’CONNOR: Eso es de lo que más orgulloso estoy, creo… Poder trabajar con artistas diversos y con gente como Alice (Rohrwacher) y Kelly (Reichardt) y Steven y Rian Johnson. Todos trabajan de maneras muy diferentes y hacen películas muy distintas y cuentan historias distintas, y al final ese era mi sueño. Admiraba a gente como Gene Wilder, o como Robin Williams, que es capaz de hacernos carcajear y luego dejarnos en lágrimas. Creo que esa flexibilidad, esa versatilidad, es lo que siempre he querido en mi carrera.
AP: ¿Tienes una historia favorita de Spielberg? O’CONNOR: Tengo la mejor, en mi opinión, la mejor historia de Steven Spielberg. Yo estaba a mitad del rodaje y teníamos una escena por delante, que es una escena bastante emocional, y yo estaba teniendo dificultades con ella. Me encontraba en mi habitación de hotel intentando prepararla, como Steven hace tan brillantemente, y es extraordinario lo disponible que está para hablar de estas cosas.
Me puse en contacto con Steven, hablamos de la escena, hablamos de la emoción de la escena y de cómo acceder a eso y de lo que, en última instancia, buscamos mostrar en la historia. Y me sentí bastante satisfecho, pero no del todo. Y luego me llegó un mensaje suyo bastante tarde por la noche que decía simplemente: “La puerta está entrecerrada, solo empuja”. Y tuvo muchísimo sentido. Yo pensé: “Claro”. El personaje tiene toda esa emoción, se ha ido acumulando y es como una puerta entrecerrada y tú empujas y todo sale, y es una liberación emocional. Me encantó esa indicación y al día siguiente llegué y le dije: “Steven, me lo desbloqueaste por completo, fue increíble”. Y él me dijo: “¿De qué estás hablando?”.
Yo le dije: “El mensaje de ‘la puerta está entrecerrada, solo empuja’, es increíble”. Y él se rio y dijo que ese mensaje se suponía que era para su esposa. Se convirtió en un chiste enorme para todos nosotros. Pero sí me desbloqueó la escena, así que bien.
AP: Es tan buena que casi no me la creo. O’CONNOR: Lo sé. Es ridículo.
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FUENTE: AP