SAN JOSÉ, Costa Rica (AP) ? Con cerca de 20.000 personas en las gradas del Estadio Nacional en San José, y otros cientos siguiendo el evento por televisión, los católicos en Costa Rica celebraron la madrugada de este domingo la canonización de Juan Pablo II.
Además de su usual fervor a la figura del difunto Papa, los creyentes tenían como motivación adicional el que el milagro que la Iglesia catribuye a Juan Pablo II para elevarlo a los altares fue testimoniado por la costarricense Floribeth Mora.
El sacerdote Sergio Valverde, amigo de Mora y párroco del barrio del que ella es originaria al sur de San José, fue quien organizó esta vigilia en la que congregó a personas provenientes de distintos puntos del país.
"Yo soy testigo. Esa mujer se estaba muriendo, ya no caminaba, ya no se movía. Los médicos le daban un mes de vida y ella con una estampita del Papa decía que no iba morir, que el Papa la iba a sanar, y así fue", afirmó Valverde.
Cantos, bailes y oraciones llenaron el Estadio Nacional desde las 10 pm del sábado (0400 horas GMT), para esperar el inicio de la misa de canonización en el Vaticano, que fue proyectada en las pantallas gigantes cuatro horas después.
En las graderías, hombres y mujeres de todas las edades retaban el sueño y el frío de la madrugada, identificados con banderas, fotografías de Juan Pablo II y hasta con pequeñas figuras del nuevo santo que eran vendidas en las afueras por hasta 20 dólares.
Si bien la ceremonia en Roma hacía santo también a Juan XXIII, las simpatías de los costarricenses estuvieron centradas sobre Juan Pablo II, a quien algunos recuerdan por su visita al país en 1983, mientras que otros no dudan en atribuirle sus propios milagros y favores.
Guillermo Araya llegó a esta celebración con una fotografía que da cuenta de su encuentro con Juan Pablo II en 1987 en Roma, dónde aprovechó un evento deportivo para conocer al entonces pontífice y ofrecerle como regalo un pequeño modelo a escala de una carreta típica costarricense.
"Cuando él me preguntó de dónde era, le respondí que de Costa Rica y me dijo 'yo volveré'. Y cumplió su palabra porque volvió a venir pero para hacer este milagro que ahora lo hace santo", dijo Araya
El joven Carlos Cruz canta, baila y salta desde la gradería para celebrar al Papa que tanto admira haya tenido a Costa Rica como parte de su canonización.
"Es una alegría inmensa que Dios haya escogido a este país tan hermoso para llevar acabo un milagro es algo inexplicable, y hay que celebrarlo por lo más alto, por eso estamos aquí celebrando esto", dijo a The Associated Press.