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Incluso con árbitros robot, mánagers de MLB tendrán motivos para discutir y ser expulsados

TAMPA, Florida, EE.UU. (AP) — Kevin Cash no está preocupado de que las expulsiones de los mánagers se conviertan en una reliquia del pasado del béisbol nada más porque los árbitros robot han llegado para zanjar algunos debates.

“Solo tienes dos desafíos, ¿no? Eso puede ocurrir en la primera entrada”, comentó el mánager de los Tampa Bay Rays.

Los berrinches de los mánagers contra los árbitros han deleitado durante mucho tiempo a los aficionados: Billy Martin, de los Yankees, pateando y lanzando tierra a Dale Scott en 1988; Lou Piniella, de Cincinnati, arrojando la primera base hacia el jardín derecho, furioso con Dutch Rennert, en 1990; y Earl Weaver, de los Orioles, encarando a Bill Haller en 1980, cuando ambos se llamaron mutuamente mentiroso con insultos.

Pero las Grandes Ligas les han dado menos motivos de queja a los mánagers en las últimas dos décadas. Las revisiones por video comenzaron para las decisiones de jonrones en agosto de 2008 y se ampliaron de forma generalizada a muchas determinaciones para la temporada 2014. El Sistema Automatizado de Bolas y Strikes (ABS, por sus siglas en inglés) comienza este año para permitir desafíos a las decisiones humanas sobre la zona de strike, apodado “árbitros robot”.

“Las expulsiones de mánagers han bajado desde hace un tiempo por el sistema de repetición”, señaló Jim Leyland, el miembro del Salón de la Fama y tres veces Mánager del Año, expulsado 73 veces en 22 temporadas. “Me gusta mucho el ABS. Creo que va a ser excelente para el juego”.

El año pasado, el 61,5% de las expulsiones entre jugadores, mánagers y coaches (99 de 161) estuvieron relacionadas con decisiones de bola/strike, según MLB, un leve aumento frente al 60,3% (114 de 189) en 2024. La cifra incluyó lo que MLB contabilizó como comentarios y conducta inapropiados, y lanzar equipo en señal de protesta.

“Estoy a favor de cualquier cosa que permita que nuestra tecnología participe en este juego”, manifestó Cash. “Tenemos muchísima. ¿Por qué no usarla?”

Cada equipo recibe dos desafíos por juego, y un club conserva su desafío si tiene éxito. Un equipo que se queda sin desafíos obtiene uno adicional en cada entrada extra.

“Al principio vas a eliminar la discusión sobre bolas y strikes”, expresó Derek Shelton, el mánager de los Mellizos de Minnesota. “Creo que el desafío va a ser, después de que se acaben los desafíos, cómo son los mánagers y qué hacen. Pero sí creo que probablemente habrá menos quejas generales sobre bolas y strikes al comienzo”.

Aaron Boone, de los Yankees, ha liderado o empatado el liderato de expulsiones durante cuatro temporadas consecutivas, y sus nueve en 2022 fueron la mayor cifra desde que Bobby Cox, de Atlanta, fue expulsado 10 veces en 2007.

Cox fue expulsado un récord de 162 veces, seguido por John McGraw (121), Leo Durocher (100), Weaver (96), Tony La Russa (93) y Bruce Bochy (89).

Terry Francona, de Cincinnati, que inicia su temporada número 25 en un dugout de Grandes Ligas, lidera a los mánagers en activo con 54. Boone, que comienza su novena temporada, es segundo con 46.

A Boone le preocupa menos si sus protestas desde el dugout disminuirán y se concentra más en mantener a sus jugadores concentrados si un desafío falla en su contra. Si un árbitro canta el tercer strike para dejar las bases llenas y el lanzador aprieta el puño y salta del montículo, ¿cómo recuperará rápidamente la compostura si el ABS revierte la decisión y obliga a lanzar con cuenta de 3-2?

“Es algo completamente nuevo con lo que los lanzadores nunca han tenido que lidiar. Es algo emocional que tienes que manejar”, explicó Boone. “Eso ya lo hemos abordado, y con los bateadores en menor medida: ese reinicio. ¿Cómo depuras el mecanismo?”

Bobby Valentine, quien dirigió a tres equipos de Grandes Ligas durante 16 temporadas, será homenajeado por los Mets de Nueva York en mayo con una promoción de obsequio que conmemora una de sus 44 expulsiones. Después de que Randy Marsh lo expulsó el 9 de junio de 1999, Valentine regresó a la cueva con un bigote falso hecho con pintura negra para debajo de los ojos y con gafas de sol.

Valentine cree que los jugadores han evolucionado más allá del punto en que un mánager pudiera encender a su equipo con una discusión histriónica.

“Descubrí que, hacia el final de mi carrera, eso era solo entretenimiento”, relató. “No motivaba a nadie, excepto a mi esposa, que estaba preocupada por la multa que me iban a poner”.

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Deportes AP: https://apnews.com/deportes

FUENTE: AP

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