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Ganadores del Oscar buscan realizar documental definitivo sobre IA

La idea de hacer el documental “definitivo” sobre la IA era, hay que admitirlo, ambiciosa. Pero el calendario era sencillamente absurdo.

Los equipos de cine detrás de “Everything Everywhere All At Once” ("Todo en todas partes al mismo tiempo") y “Navalny” empezaron a hablar de una colaboración en el circuito de los Oscar, pensando que quizá podrían terminar algo en un año. En realidad, “The AI Doc: Or How I Became an Apocaloptimist” (El documental de la IA: O cómo me convertí en un apocaloptimista) tardó casi tres años en llegar al público. La película, codirigida por Daniel Roher y Charlie Tyrell, y coproducida por Daniel Kwan, intenta tomar distancia de los titulares diarios para ofrecer al público una mirada más perdurable de lo que está en juego para la humanidad a medida que la inteligencia artificial evoluciona con rapidez.

“La película es un viaje de comprensión que me coloca como una especie de representante de todos, como una persona común de cerebro de guisante que intenta entender qué (grosería) está pasando en el mundo”, dijo Roher a The Associated Press a principios de este año, en una entrevista junto a Tyrell.

Sus preguntas eran directas: ¿Qué es? ¿Por qué es buena? ¿Por qué es mala? ¿Y qué necesitamos saber?

“Y esa tarea simple”, manifestó Roher, “era (grosería) imposible. Era como hacer una película sobre el espacio exterior o China o la Biblia. Encaja eso en 90 minutos”.

Una labor interminable

“Imposible” fue un sentimiento compartido por muchos de los que trabajaron en la película, que se estrena en cines el viernes. La productora Diane Becker señaló que fue la película más desafiante que ha hecho en su vida, una tarea sisifiana en la que “literalmente, en el minuto en que empezamos a hacerla, ya estaba desactualizada”.

Pero los impulsaba la urgencia del tema y la idea de que lo que estaban haciendo podría ser no solo una introducción a un asunto escurridizo, sino un llamado a la acción necesario y no partidista. “The AI Doc” trata de algo más grande que las películas de IA de Val Kilmer. Para Tristan Harris, cofundador del Center for Humane Technology, se trata de luchar contra un “futuro antihumano”.

“Lo único que le daría a la humanidad una oportunidad de no terminar en un futuro distópico o antihumano sería que tuviéramos claridad colectiva de que nos dirigimos hacia ese futuro”, afirmó Harris. “Mi esperanza es que esta película sea algo así como ‘An Inconvenient Truth’ o ‘The Social Dilemma’ para la IA”.

“Se necesitan muchos humanos para hablar de IA”

Harris es solo una de las muchas voces en la película, junto con figuras como Sam Altman, de OpenAI; Daniela y Dario Amodei, de Anthropic; y Demis Hassabis, de Google DeepMind. Al final, se entrevistó ante cámara a más de 40 personas que abarcan una amplia gama de posturas y niveles de experiencia, lo que dio como resultado unas 3.300 páginas de transcripciones.

Y fue un largo recorrido conseguir esas voces. Tres semanas después de las victorias en los Oscar de 2023, Ted Tremper, un productor veterano que ha trabajado en “The Daily Show”, envió más de 80 correos electrónicos pidiendo a líderes de la industria que hablaran. Recibió seis respuestas. Pero con el tiempo, la confianza y muchas conversaciones extraoficiales, esas seis personas ayudaron a crear una base que finalmente los llevaría a los directores ejecutivos. Tremper comentó que el proceso no fue muy distinto de la oficina de John Nash cubierta de papeles y cuerdas rojas en “A Beautiful Mind” ("Una mente brillante").

“Resulta que se necesitan muchos humanos para hablar de IA”, añadió Becker.

Y esos son solo los expertos frente a la cámara. Detrás de escena, también hubo una gran operación de personas sintetizando la información que recibían y encontrando la manera de traducirla al lenguaje cinematográfico. Tyrell explicó que se decidieron por un enfoque visual antidigital, usando cosas hechas a mano —desde el cuaderno de Roher, donde siempre está dibujando— hasta animación en stop-motion.

Entonces, ¿qué es un apocaloptimista?

Si buscas una película que te convenza o te tranquilice de que la inteligencia artificial es totalmente buena o totalmente mala, esta no es. Escucharás historias sombrías sobre IA generativa que chantajea a sus programadores y escenarios apocalípticos de guerra y desempleo masivo. También oirás predicciones color de rosa de un futuro utópico de avances médicos, creatividad y libertad, y muchas cosas intermedias, como que hay más regulación para hacer un sándwich en Nueva York que la que existe sobre la IA y la carrera armamentista del desarrollo.

El subtítulo “or how I became” (o cómo me convertí) sugiere que habrá una especie de conclusión ordenada al final de la película. Luego llegas a ese fastidioso “apocaloptimist” (apocaloptimista), que todavía no ha sido reconocido oficialmente por el manual de estilo de AP ni definido por Merriam-Webster. Pero para Roher, es la clave de la película.

“No soy optimista y no creo que esto vaya a ser el apocalipsis. Creo que es ambas cosas al mismo tiempo y eso es fundamental”, sostuvo Roher. “Lo que me consuela es la idea de que todavía tenemos capacidad de decisión para orientar esto hacia lo bueno y alejarnos de lo malo. Si podemos caminar por este sendero estrecho entre ambos y ser muy reflexivos y perspicaces, creo que estará bien”.

Un catalizador para la conversación y la acción

La película, dijo Tremper, parte de que el público entra con “cero conocimiento del tema”. Su padre, de 78 años, “que nunca ha tenido una laptop en su vida, la vio y la entendió”, contó.

Y los productores esperan que la gente elija verla en un cine o, al menos, acompañada.

“En un cine es entretenida. Es cinematográfica a su manera. No son solo 40 cabezas parlantes. La vives como un viaje emocional”, expresó Becker. “Y lo mejor es que se encienden las luces y te dan ganas de conversar”.

Harris también quiere que la gente vea la película “con tus amigos, con tu grupo de la iglesia, con tu empresa”. Pero no tiene ningún interés financiero en que sea un éxito o un fracaso: solo quiere que la gente tenga el conocimiento.

“De verdad creo que si el 99% de las personas del planeta entendiera lo básico de, digamos, qué está pasando aquí, dirían: ‘Eso no suena bien’”, afirmó Harris.

“La película pretende ser un catalizador para una conversación más amplia y para un movimiento del tamaño de la humanidad”, agregó Harris. “Este, en realidad, es un riesgo al que todos nos enfrentamos en los próximos años de un solo dígito. No se parece al cambio climático, no se parece a temas políticos específicos. Esto literalmente afecta a todos: tu bienestar, tu capacidad de poner comida en la mesa, tu trabajo, tu sustento, y creo que todos pueden unirse en torno a eso”.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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