El éxito en el campo tanto de la selección femenina como de la masculina de España se ha visto parcialmente eclipsado en los últimos años por incidentes de racismo, sexismo y xenofobia.
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SUSCRIBITEMADRID (AP) — Primero fueron los insultos racistas contra Vinícius Júnior. Luego, el beso no deseado del máximo dirigente del fútbol del país. Y ahora España lidia con las consecuencias de cánticos antimusulmanes durante un amistoso contra Egipto.
El éxito en el campo tanto de la selección femenina como de la masculina de España se ha visto parcialmente eclipsado en los últimos años por incidentes de racismo, sexismo y xenofobia.
A medida que se acerca el Mundial, han surgido preocupaciones sobre si en España, uno de los favoritos al título, se está produciendo un cambio cultural significativo.
“No es una imagen muy buena para España ahora mismo, pero no podemos confundir estos actos de grupos minoritarios, por lo general los grupos ultras, con las acciones de la mayoría de los aficionados en España”., dijo Esteban Ibarra, director del Movimiento Contra la Intolerancia, el Racismo y la Xenofobia con sede en Madrid.
España es uno de los coanfitriones del Mundial 2030, y se considera prioritario limpiar su imagen en el extranjero. El gobierno español y los responsables del fútbol nacional han trabajado intensamente para desmentir la idea de que España sea un país racista.
Han calificado los incidentes recientes en el fútbol, incluidos los cánticos antimusulmanes del mes pasado, como casos aislados que pueden atribuirse en gran medida a las acciones de una minoría de aficionados radicales.
“El primer aspecto que debemos tener en cuenta es que estos actos, que condenamos en los términos más enérgicos posibles, han sido perpetrados por un grupo de personas que de ninguna manera representan a la inmensa mayoría de los aficionados al fútbol español”, señaló el Consejo Superior de Deportes, la máxima autoridad deportiva del país, en un comunicado enviado a The Associated Press.
“Los cánticos fueron deplorables y no pueden repetirse”, añadió. “Confiamos en que los españoles y españolas que asistan al Mundial este verano apoyarán a nuestro equipo con pasión y siempre con respeto”.
España quedó en un grupo del Mundial que incluye a Arabia Saudí, un país abrumadoramente musulmán.
Fue en el amistoso del 31 de marzo contra Egipto, otra nación de mayoría musulmana, cuando un grupo de aficionados españoles entonó los cánticos antimusulmanes que acapararon titulares en todo el mundo. También abuchearon el himno nacional de Egipto en el partido en Barcelona.
"Estas actos son totalmente inaceptables en los estadios de fútbol y representan un fenómeno negativo que debe abordarse y erradicarse de manera colectiva”, dijo la federación egipcia.
Los cánticos se produjeron pese a la presencia del juvenil astro español Lamine Yamal, que es musulmán. Al día siguiente, calificó los cánticos de irrespetuosos e intolerables, y afirmó que no importaba que no estuvieran dirigidos a él personalmente.
“Entiendo que no todos los aficionados son así, pero a los que cantan estas cosas: usar una religión como burla en el campo los hace parecer ignorantes y racistas”, explicó Yamal, de 18 años en Instagram y añadió. “El fútbol es para disfrutar y animar, no para faltarle el respeto a la gente por quién es o en qué cree”.
La policía española abrió una investigación sobre el comportamiento de los aficionados durante el partido, y la FIFA inició un procedimiento disciplinario contra la federación española de fútbol.
La federación española ha utilizado la popularidad de Yamal como ejemplo de que los incidentes recientes no representan al conjunto de la afición del país. Señaló que la camiseta de Yamal es la más vendida de la selección de España y que es el jugador más solicitado en todos los lugares a los que va el equipo.
La federación también mencionó varias acciones y campañas que se han llevado a cabo en España, con la participación del gobierno y otras entidades futbolísticas, contra la intolerancia y la discriminación en el deporte.
España recibió críticas generalizadas por su falta de acción contra el racismo en el fútbol después de que Vinícius, el delantero brasileño del Real Madrid afirmara que fue víctima de insultos racistas en un partido de la liga española en Valencia en 2023. Vinícius, que es negro, dijo entonces que la liga española “ahora pertenece a los racistas” y que España "es conocida como un país de racistas”, continuó.
Desde entonces ha matizado su descripción de España, pero sigue alzando la voz contra el racismo en el deporte.
“Espero que Lamine también se una a esta lucha. Tenemos dinero, pero la gente negra pobre enfrenta más dificultades que nosotros. No digo que España, Alemania o Portugal sean países racistas, pero hay racistas en todos lados", declaró Vinícius después de elogiar a Lamine por su condena de los cánticos antimusulmanes el mes pasado.
"Si seguimos esta lucha juntos, en un futuro los nuevos jugadores pueden dejar de pasar estas cosas”, agregó.
Hubo un amplio respaldo a Vinícius tras el partido de 2023, en el que amenazó con abandonar el campo en Valencia después de que algunos integrantes de grupos ultras lo llamaran “mono”.
El número de casos de insultos raciales contra el internacional brasileño disminuyó a medida que las autoridades empezaron a tomar medidas más contundentes. La primera condena por casos relacionados con racismo en el fútbol profesional en España respondió a las reiteradas denuncias de Vinícius, y en otros casos también se sancionó a aficionados.
Una reciente sentencia del Tribunal Supremo sentó un precedente para imponer penas más severas en casos de intolerancia en el deporte, otro paso adelante para España en la lucha contra acciones discriminatorias.
No mucho después de los insultos contra Vinícius, la federación española de fútbol afrontó otro escándalo relacionado con la conducta del entonces presidente federativo, Luis Rubiales.
Rubiales dimitió y finalmente fue declarado culpable de agresión sexual por sujetar a la jugadora Jenni Hermoso y besarla en los labios después de que España ganara la final del Mundial femenino de 2023.
Los críticos sostuvieron que el escándalo puso de relieve una cultura de sexismo en el fútbol español.
La federación asegura que el incidente impulsó cambios internos, y destacó que el 50% de su junta directiva está ahora compuesto por mujeres, que además ocupan varios puestos directivos de primer nivel.
Durante el Mundial, la federación no espera problemas relacionados con los aficionados españoles, en parte porque puede intentar impedir que miembros de grupos radicales compren entradas para los partidos de España mediante el control de la identidad de quienes realizan compras masivas.
“En teoría, durante el Mundial no existe realmente el riesgo de que ocurran este tipo de casos”, comentó Ibarra. “Sobre todo ahora que España está en alerta por la repercusión internacional de los incidentes recientes, y se esperan medidas más severas contra estos grupos ultras españoles responsables de estos actos”.
El gobierno español indicó que lleva años trabajando “de manera coordinada y efectiva con organismos gubernamentales, fuerzas de seguridad del Estado, federaciones, clubes y aficionados para evitar que unos pocos hooligans manchen nuestro deporte”.
También señaló que cuenta con “uno de los sistemas más avanzados de Europa” para combatir actos de intolerancia, con una comisión antiviolencia destinada a coordinar las acciones de autoridades, fiscales y otras instituciones implicadas.
La selección masculina llega al Mundial como vigente campeona de Europa. Desde su decepcionante eliminación en los octavos de final del Mundial de Qatar, España también conquistó la Liga de Naciones en 2023 y fue subcampeona el año pasado.
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Cobertura de AP del Mundial: https://apnews.com/hub/mundial-de-futbol-fifa
FUENTE: AP

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