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En plena guerra, Sudán regresa al fútbol femenino internacional con un equipo sub-17

CASABLANCA, Marruecos (AP) — Sus camisetas rojas destacaban sobre el césped verde. La mayoría eran chicas adolescentes. Algunas habían huido de la guerra. Otras nunca habían jugado en una liga de fútbol organizada ni habían pisado antes un estadio importante.

Sin embargo, cuando saltaron al campo en el Estadio Larbi Zaouli de Casablanca, Marruecos, marcaron la primera aparición de Sudán en el fútbol femenino internacional desde que estalló una guerra civil en un país donde la participación de las mujeres en el deporte ha sido durante mucho tiempo un tema controversial.

“Mi objetivo es impulsar el fútbol en mi país”, manifestó a The Associated Press Nura Mohamed, la capitana del equipo, de 17 años.

“Es una sensación hermosa y única porque, al final del día, simplemente me encanta jugar”.

Mientras el Mundial masculino se desarrolla al otro lado del planeta, la selección nacional femenina sub-17 de Sudán viajó la semana pasada a Marruecos para disputar partidos de clasificación a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

El poco experimentado equipo sufrió duras derrotas ante Comoras, encajando 30 goles en dos partidos. Muchas de las jugadoras rompieron a llorar tras el pitido final, frente a una docena de aficionados que las animaban.

Se enfrentaron a un rival mayor, en mejor forma y con más experiencia. Al no poder reunir a tiempo un plantel femenino absoluto, la federación de fútbol de Sudán inscribió a un equipo más joven para evitar perder su plaza en las eliminatorias. Apenas empezaron a entrenar hace unas semanas.

“La diferencia entre nosotros y los demás es enorme. Todavía no podemos competir al más alto nivel”, dijo Burhan Tia, un veterano entrenador sudanés que supervisa todas las selecciones nacionales femeninas de Sudán, después del primer partido, una derrota por 17-0.

“Comoras tiene muchas jugadoras compitiendo en Europa; nuestro equipo está compuesto principalmente por escolares”.

Este equipo representa esperanza para el futuro de Sudán

El fútbol femenino de Sudán se derrumbó cuando estalló la guerra civil en 2023. Para los dirigentes de la federación, estrenar a este joven equipo en Casablanca tras años de conflicto marca un paso importante para mantener vivo el fútbol femenino en Sudán.

“Algunas recorrieron largas distancias solo para asistir a los entrenamientos. Muchas están separadas de sus familias y, aun así, siguen trabajando duro y persiguiendo su sueño”, comentó a la AP Manal Ali Bushra, una empresaria que encabeza el comité de fútbol femenino.

Para respaldar esa visión, Ali Bushra señaló que la federación trabaja en proyectos de infraestructura, incluida una ciudad deportiva planificada y la renovación de estadios clave en zonas más seguras del país. Rechazó responder preguntas sobre el presupuesto y los fondos del programa femenino.

Tia conocía la magnitud del desafío cuando aceptó el trabajo de reconstruir un equipo devastado.

“Primero, tuve que encontrar chicas que jugaran al fútbol. Luego, una vez que encontré chicas que jugaban, tuve que asegurarme de que tuvieran la edad adecuada”, explicó. “Después necesitaba convencer a sus padres de que las dejaran faltar a clases para entrenar”.

Debido a que la liga fue suspendida, tuvieron que buscar talento en las escuelas de todo Sudán y al vecino Egipto, a donde muchas familias huyeron por la guerra. Reclutó a 10 jugadoras de equipos y academias de El Cairo, y el resto provino de ciudades sudanesas.

A Tia le habría gustado reclutar en zonas golpeadas por el conflicto como Darfur o Kordofán, una región conocida por producir a los mejores atletas de Sudán. Pero muchas chicas habían perdido sus documentos de identificación, lo que hacía imposible verificar sus edades según las normas internacionales. La guerra también ha destrozado el transporte, convirtiendo trayectos entre ciudades que antes tomaban horas en viajes peligrosos que duran días.

En el campo, la falta de experiencia de las jugadoras era evidente. Varias tuvieron dificultades con aspectos básicos de posicionamiento, sin lograr sostener la línea del fuera de juego ni mantener la disciplina táctica. A lo largo de los partidos, miraban repetidamente hacia la banda en busca de instrucciones del entrenador y su asistente.

Ante la guerra, las fetuas y el conservadurismo

Las Naciones Unidas han descrito la guerra en Sudán como la peor crisis humanitaria del mundo. Comenzó en 2023, cuando una pugna de poder entre el ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido, un grupo paramilitar, derivó en combates marcados por asesinatos masivos, violaciones y violencia étnica. Más de 40.000 personas han muerto, según cifras de la ONU, y más de 14 millones han sido desplazadas, mientras el hambre y las enfermedades se extienden por partes del país.

La guerra detuvo toda actividad deportiva, incluida la liga femenina de fútbol, que se estableció oficialmente tras la revolución progresista de 2019 que derrocó al presidente Omar al-Bashir. Sus tres décadas de gobierno islamista estuvieron marcadas por las Leyes de Orden Público, que, según grupos de derechos, restringían las libertades de las mujeres. Incluso después de la revolución, el influyente predicador sudanés Abdulhay Yousif afirmó que la creación de una liga femenina de fútbol buscaba socavar la religión.

“La idea de mujeres corriendo, saltando, sudando e incluso algo tan simple como que sus cuerpos fueran visibles en movimiento, era vista por el régimen islamista de Bashir como algo que producía fitna, que en el contexto sudanés se entendía como caos sexual o moral”, dijo a la AP Liv Tønnessen, una politóloga que investiga la política de género en Sudán.

“Así que cuando las mujeres pisan un campo de fútbol, están confrontando directamente toda esa lógica. No solo están presentes en un ámbito deportivo dominado por hombres, sino que se mueven libremente en él, en sus propios términos”, añadió Tønnessen, exinvestigadora invitada en una universidad solo para mujeres en Sudán.

Atrapadas en la política

Aunque el gobierno militar del general Abdel Fattah al-Burhan ha permitido viajes internacionales de fútbol para chicas adolescentes, la ONU ha documentado violencia sexual y de género por parte de las Fuerzas Armadas sudanesas, que él comanda.

Tønnessen considera que el respaldo del Estado es un esfuerzo calculado del ejército para proyectar legitimidad. Al patrocinar al equipo, sostuvo, el ejército intenta señalar que el Estado funciona con normalidad y que se alinea con el espíritu de la revolución de 2019.

Hala Al-Karib, una destacada activista sudanesa por los derechos de las mujeres, desestimó a los críticos que dicen que el equipo está siendo utilizado para proyectar una imagen más progresista en materia de derechos de las mujeres.

“El principal desafío para mí es una reforma de la federación”, declaró a la AP, citando la falta de inversión y de apoyo al fútbol femenino en Sudán.

De vuelta en el campo en Casablanca, la política, la guerra y el debate se desvanecieron, dejando solo a un grupo de adolescentes persiguiendo un balón.

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Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes

FUENTE: AP

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