Esto podría llegar a su fin el 16 de mayo, cuando Alemania elige sus representantes al Parlamento Europeo y al mismo tiempo Bremen elige su gobierno estatal.
Un mal resultado en ambas elecciones podría acelerar el fin de la renuente coalición socialdemócrata con el bloque de centroderecha Unión de la canciller Angela Merkel en el Parlamento nacional y reducir aún más la influencia de la centroizquierda en el escenario político europeo.
Las nuevas agrupaciones nacionalistas y populistas tratan de aprovechar el malestar de los votantes y prometen trastrocar la estructura de poder tradicional del continente.
“La política tradicional en Alemania, pero también en la UE, con frecuencia no logra resolver los problemas que la población considera apremiantes”, dijo el diputado europeo Joachim Schuster a The Associated Press.
Elegido al Parlamento Europeo hace cinco años, Schuster se encontraba de campaña en Bremerhaven para conservar su banca.
Las pérdida de decenas de miles de empleos en los astilleros de Bremerhaven _reflejo de un proceso industrial similar en otras partes de Europa_ también ha reducido la base tradicional de los socialdemócratas, dijo Schuster.
Los votantes comparaban con tristeza la situación económica de la región con su apogeo en la década de 1970.
“Fea, muy mala y cada vez peor”, dijo la jubilada Eta Grotheer al recorrer la calle comercial principal de Bremerhaven. “Solo nos queda el puerto, aparte de eso no hay nada”.
Aunque no tiene buena opinión de Merkel y la Unión Demócrata Cristiana, los “rojos” de Bremen la han decepcionado aún más.
“Los socialdemócratas eran un buen partido de trabajadores”, dijo. “Ahora no hay nada”.
Grotheer pronostica que el descontento de los votantes beneficiará a los partidos de derecha.
Si las elecciones pasadas son un indicio, muchos votantes podrían abstenerse de concurrir a las urnas, lo cual perjudicaría a los grandes partidos tradicionales.
“La participación en las últimas elecciones estatales fue bajísima”, dijo Andreas Klee, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Bremen. “Es una pésima señal para el estado de ánimo en el país en lo que concierne a la democracia y la confianza de los ciudadanos en la política”.
FUENTE: Associated Press
