La cifra de víctimas podría aumentar a medida que equipos de la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres del país inspeccionen las zonas afectadas, señaló el portavoz de la entidad, Yousuf Hammad, en un comunicado. Trece de las 34 provincias de Afganistán, en su mayoría en el oeste, el centro y el noroeste del país, se vieron afectadas.
El mal tiempo también dejó 147 viviendas total o parcialmente destruidas, arrasó 80 kilómetros de carreteras y devastó tierras agrícolas y canales de riego, indicó Hammad.
A principios de este año, fuertes nevadas e inundaciones repentinas dejaron decenas de muertos en todo el país.
Afganistán es muy vulnerable a fenómenos meteorológicos extremos. La nieve y las lluvias intensas que desencadenan inundaciones repentinas suelen matar a decenas, o incluso a cientos, de personas de una sola vez. En 2024, más de 300 personas murieron en inundaciones repentinas durante la primavera.
Décadas de conflicto, sumadas a una infraestructura deficiente, una economía en dificultades, la deforestación y los efectos cada vez más intensos del cambio climático han amplificado el impacto de este tipo de desastres, en particular en zonas remotas donde muchas viviendas están construidas de barro y ofrecen una protección limitada frente a aguaceros repentinos o fuertes nevadas.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP