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El auge de la energía solar en África aumenta el riesgo de casos de contaminación por plomo

NAIROBI, Kenia (AP) — Años después de que una planta de reciclaje de baterías de plomo-ácido cerró en la ciudad costera keniana de Mombasa, residentes de Owino Uhuru afirman que todavía sufren intoxicación por plomo, un riesgo creciente para la salud pública a medida que el auge de la energía limpia en África impulsa un aumento en el uso de baterías.

Faith Muthama, de 40 años y madre de cuatro hijos, asegura que nunca ha recuperado su salud.

“La vida nunca volvió a ser la misma”, manifestó, mientras se secaba el sudor. “Todavía me cuesta hacer tareas pesadas porque me cuesta respirar. Cuando me hicieron pruebas en 2012, encontraron niveles altos de plomo en mi sangre”.

Expertos advierten que han surgido riesgos similares en toda África a medida que el continente adopta más energías renovables. Un informe de febrero del Centre for Global Development, un centro de estudios independiente con sede en Washington y Londres, advirtió que la rápida expansión de la tecnología solar y el almacenamiento de baterías —considerados cruciales para cerrar la brecha de acceso a la energía en África— está impulsando un fuerte aumento de la demanda de reciclaje de baterías.

Gran parte de ese reciclaje se realiza en entornos informales o con escasa regulación.

La contaminación en Owino Uhuru se remonta a 2007, cuando Kenya Metal Refineries EPZ, una filial local de una empresa con sede en Mumbai, India, operaba una planta de reciclaje de baterías de plomo-ácido dentro del asentamiento.

Los residentes dicen que los desechos tóxicos de la planta, que exportaba plomo procesado a India, se filtraron al suelo y al agua, causando enfermedades generalizadas. Más de 20 muertes han sido vinculadas a la contaminación. Aunque la fábrica cerró en 2014, el daño persiste.

La exposición al plomo está relacionada con daño neurológico, menor desarrollo cognitivo e impactos de salud a largo plazo, particularmente en los niños, cuyos cerebros aún están en desarrollo.

En 2025, la Corte Suprema de Kenia otorgó alrededor de 12 millones de dólares en indemnizaciones a unos 3.000 residentes después de que ganaron una demanda colectiva contra la empresa fundidora, una inusual victoria legal para víctimas de contaminación industrial. Pero activistas sostienen que el Estado no ha cumplido con una compensación oportuna.

“Solo estoy esperando ayuda porque he agotado todos mis recursos tratándome”, expresó Alfred Ogulo, de 70 años, un anciano del poblado, con el habla ligeramente pastosa.

En un momento, Ogulo contó que las pruebas mostraron niveles extremadamente altos de plomo en su sangre, lo que le dejó daño nervioso y movilidad limitada.

“No puedo caminar sin bastón”, afirmó. “También sufro fuertes dolores en el pecho y tos por los vapores tóxicos que respiramos aquí cuando la fábrica todavía estaba en funcionamiento”.

Las baterías de plomo-ácido se usan ampliamente en muchos mercados de bajos ingresos porque son más baratas que alternativas como las baterías de iones de litio. Pero reciclarlas de forma segura requiere infraestructura costosa que a menudo no existe. Por eso, los recicladores informales suelen usar métodos rudimentarios que pueden liberar partículas de plomo al aire, al suelo y al agua.

“La energía solar fuera de la red podría representar una parte sustancial de las baterías que entran al flujo de reciclaje en África”, dijo Lee Crawford, investigador principal del Centre for Global Development, quien revisó el informe. “Eso se suma a la demanda existente de vehículos como autos y motocicletas”.

“El reciclaje seguro es caro y eso crea un fuerte incentivo para hacerlo de manera insegura”, señaló Crawford, y añadió que, dado que prohibir las baterías de plomo-ácido no es viable, la solución es hacer que el reciclaje sea más seguro.

En África y el sur de Asia, estudios estiman que entre un tercio y la mitad de los niños tienen niveles elevados de plomo en la sangre, lo que lo convierte en uno de los riesgos ambientales para la salud global más extendidos. En muchos países, la débil aplicación de las normas ambientales agrava el problema. Aunque a menudo existen reglas, expertos dicen que su implementación sigue siendo inconsistente.

“Esta es una amenaza silenciosa”, advirtió Crawford. “A menudo es invisible, pero afecta la salud, el desarrollo cognitivo y la productividad económica”.

El problema va más allá de pequeños talleres informales. Incluso instalaciones más grandes pueden carecer de controles adecuados, mientras que las cadenas de suministro globales de plomo reciclado pueden ocultar la rendición de cuentas.

“Debe haber rendición de cuentas en toda la cadena de suministro”, sostuvo Crawford.

Algunos países están avanzando. Sudáfrica, por ejemplo, ha introducido sistemas de responsabilidad del productor que exigen a los fabricantes gestionar el reciclaje de baterías, creando un enfoque más estructurado. Pero en muchas partes del continente, particularmente donde las baterías se importan en lugar de producirse localmente, asignar responsabilidades sigue siendo difícil.

Los donantes internacionales apoyan cada vez más tecnologías de iones de litio, que no conllevan los mismos riesgos relacionados con el plomo. Pero se espera que las baterías de plomo-ácido sigan utilizándose ampliamente durante años, especialmente en sistemas solares fuera de la red.

Es una realidad cotidiana para los residentes de Owino Uhuru.

“Es triste que el Estado haya ignorado dar prioridad al pago de la compensación ordenada por el tribunal”, dijo Phyllis Omido, quien dirige el Centre for Justice Governance and Environmental Action (CJGEA), con sede en Mombasa, y ayudó a los residentes a llevar su caso ante la justicia. “Ese dinero habría aliviado el sufrimiento actual que están atravesando estos residentes vulnerables”.

“¿Es justo que seamos nosotros quienes seguimos persiguiendo justicia mientras la empresa se marcha?”, preguntó Mejumaa Hassan Nyanje, de 60 años, mientras contenía las lágrimas. “¿Moriremos todos antes de que se haga justicia? Se siente como si nos hubieran abandonado, como si nuestras vidas y nuestra salud no importaran”.

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La cobertura climática y ambiental de The Associated Press recibe apoyo financiero de múltiples fundaciones privadas. La AP es la única responsable de todo el contenido. Consulte las normas de AP para trabajar con filantropías, una lista de patrocinadores y las áreas de cobertura financiadas en AP.org.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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