Horas después de su liberación, los abogados de Pollard presentaron un recurso contra las condiciones de su libertad bajo palabra, a las que calificaron de "penosas y opresivas" y que incluyen el uso de una tobillera electrónica así como el monitoreo de cualquier computadora de uso personal o laboral.
Pollard partió al amanecer de la prisión federal en Butner, North Carolina, en medio de una niebla espesa.
Larry Dub, uno de sus abogados, dijo a la radio del ejército israelí que se dirigía a Nueva York. La prisión se encuentra junto a un camino rural de dos carriles bordeado de pinos. Los reporteros y camarógrafos que lo aguardaban no pudieron verlo.
"El pueblo de Israel felicita a Jonathan Pollard por su liberación", dijo el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en un comunicado. "He hablado del caso de Jonathan con sucesivos presidentes estadounidenses y durante largo tiempo he esperado este día".
La Oficina Federal de Prisiones confirmó que Pollard ya no estaba preso, pero no dio otros detalles.
Pollard cumplió casi exactamente 30 años de cárcel por proveer grandes cantidades de información secreta estadounidense a Israel.
"He aguardado este día durante 30 largos años, es increíble", dijo Anner, su exesposa, a la radio del ejército israelí. "Es un momento sobrecogedor".
Pollard, que cumplía cadena perpetua desde 1987, recibió la libertad bajo palabra a mediados de año. Sus abogados dicen que le han conseguido vivienda y trabajo en la zona de Nueva York, sin entrar en detalles. Las condiciones de su libertad le obligan a no salir de Estados Unidos durante cinco años, aunque algunos de sus partidarios —entre ellos, Netanyahu y algunos legisladores— han solicitado que se le permita emigrar a Israel inmediatamente.
Su liberación pone fin a una de las historias de espionaje de mayor repercusión en la historia moderna de Estados Unidos, un caso que dividió a la opinión pública y afectó las relaciones diplomáticas. Los partidarios de Pollard sostienen que sufrió un castigo excesivo por acciones en beneficio de un país aliado, mientras que sus detractores lo consideran un traidor a su patria.
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Los periodistas de The Associated Press Ian Deitch en Jerusalén y David B. Caruso en Nueva York contribuyeron a este despacho.
FUENTE: Associated Press
