Las imágenes se televisaron y fueron captadas en fotos: la policía lanzó gas lacrimógeno contra los manifestantes, los golpeó con sus macanas y los reprimió desde sus caballos, detrás de un grupo de civiles en el Puente Edmund Pettus de Selma. Cinco decenios más tarde, muchos quedaron asombrados por la similitud cuando la policía lanzó gas lacrimógeno contra manifestantes el año pasado en Ferguson, Missouri, después que un policía mató a Michael Brown, un joven negro de 18 años desarmado.
El presidente Barack Obama y algunos sobrevivientes de la marcha en Selma regresan este fin de semana para conmemorar el 50mo aniversario de aquel "domingo sangriento" y para hablar de cómo el país ha cambiado, y cómo no ha cambiado, desde entonces.
Varios manifestantes de Ferguson también planean viajar a Selma con la esperanza de asegurarse de que más estadounidenses hagan comparaciones entre las luchas de ayer y las de hoy. "Está claro que la lucha continúa", dijo la abogada de derechos humanos Nicole Lee, quien estuvo en Ferguson durante las protestas después que la policía decidió no acusar al agente Darren Wilson en la muerte de Brown.
Un jurado de instrucción decidió no encausar a Wilson el año pasado, y el Departamento de Justicia informó el miércoles que tampoco lo encausaría. Pero emitió un duro reporte que calificó de discriminatorias e inconstitucionales las prácticas policiales de Ferguson.
Afirmaciones similares se hicieron en Selma después que la policía mató a Jimmie Lee Jackson, de 26 años, quien falleció pocos días después de ser baleado en el estómago por James Bonard Fowler, un policía estatal de Alabama, mientras trataba de proteger a familiares en una pelea que comenzó después de una protesta por derechos electorales en febrero de 1965. Un jurado de instrucción decidió más tarde no encausar a Fowler.
John Lewis, legislador de Georgia y en ese entonces un activista estudiantil que fue severamente golpeado en Selma, también observa paralelos entre las marchas de 1965 y el movimiento #BlackLivesMatter que surgió tras la muerte de Brown. Pero también observa una gran diferencia.
"Lo único diferente es que hoy no creo que muchos de los jóvenes entiendan debidamente las acciones directas no violentas", dijo Lewis.
Otros veteranos de Selma dicen que temen que sus sacrificios queden en la nada debido a los que no votan, lo que lleva a una falta de representación en el gobierno y en las fuerzas policiales. "El racismo nunca se erradicó, sólo tomó una siesta, y cuando despertó estábamos... mirando en televisión esos estúpidos programas de reality. Dejamos que todo nos pasara por un lado, y luego nos quejamos", dijo Lynda Blackmon Lowery, quien marchó en Selma cuando tenía 15 años y dice que fue una de las personas más jóvenes en ser golpeadas en el puente.
Los afroestadounidenses votaron más que los blancos no hispanos en las elecciones de 2012, 66,2% en comparación con 64,1%. Pero la asistencia a las urnas bajó el año pasado en las elecciones legislativas, aproximadamente tres meses después del homicidio de Brown, y resultó desastrosa en las elecciones locales. En Ferguson, menos de 1.484 de los 12.096 electores inscritos votaron en las últimas elecciones por la alcaldía.
Ocho días después de los sucesos de Selma, el presidente Lyndon Johnson habló ante una sesión conjunta del Congreso y comparó a Selma con algunas de las batallas de la guerra de independencia de Estados Unidos.
Cinco meses después, Johnson firmó la Ley de Derechos Electorales de 1965, que permitió votar a millones de afroestadounidenses y otras minorías en el sur del país.
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Jesse J. Holland cubre asuntos de raciales, étnicos y demográficos para The Associated Press. Holland está en Twitter en http://www.twitter.com/jessejholland , o se le puede contactar en [email protected].
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Alex Sanz, videoperiodista de la AP, contribuyó a este despacho desde Atlanta, Georgia, y Selma, Alabama.
FUENTE: Associated Press
