Los estados del golfo Pérsico han sido blanco de frecuentes ataques durante la última semana, mientras Estados Unidos e Irán intercambian ataques cada vez más intensos en un conflicto que comenzó con una disputa por el control del estratégico estrecho de Ormuz.
En la víspera, los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Teherán, afirmaron que atacaron dos petroleros saudíes en el mar Rojo, lo que podría ampliar la guerra con Irán, mientras el precio del crudo de referencia a nivel internacional superaba los 100 dólares por barril.
También se reportaron explosiones el jueves en la isla iraní de Qeshm, donde hay depósitos de activos navales —incluyendo lanchas con drones que Irán puede usar para atacar embarcaciones en el estrecho de Ormuz—, así como al noroeste, cerca de Andimeshk, Omidiyeh y Firuzabad. Cuatro personas murieron y cinco resultaron heridas en un operativo con misiles de Estados Unidos en las afueras de Ahvaz, sobre el río Karun, informó la prensa estatal iraní.
El Comando Central de Estados Unidos señaló que la última andanada estaba diseñada para “mermar aún más la capacidad de Irán de amenazar a marinos civiles y a buques comerciales que transitan por aguas regionales”, mientras los estadounidenses presionan para recuperar el control del estrecho de Ormuz, por el que en tiempos de paz transitaba una quinta parte del petróleo y el gas comercializados en el mundo. Indicó que los ataques terminaron poco antes de las 5 de la madrugada del viernes.
El primer ministro de Irak, Ali al-Zaidi, que mantiene una estrecha relación tanto con Washington como con Teherán, estuvo en la capital iraní el jueves para pedir paz y diálogo. Su oficina indicó que se comprometió a no permitir que el territorio de su país sea utilizado para ataques contra su vecino. A principios de mes, Al-Zaidi se reunió con Trump en Washington.
Hutíes amenazan con cerrar una segunda ruta crucial de navegación Por su parte, los rebeldes hutíes amenazaron con cerrar otra ruta comercial clave, con la economía mundial ya tambaleándose por el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán.
El estrecho de Bab el-Mandeb, en el extremo sur de la península arábiga, es un paso marítimo vital que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. Por allí pasa alrededor del 12% del comercio mundial, incluida una cuarta parte del tráfico global de contenedores, en el trayecto entre Europa y Asia a través del canal de Suez, en Egipto.
Los ataques hutíes ponen en peligro los envíos de petróleo desde el puerto saudí de Yanbu, en el mar Rojo, y representan un “doble golpe” que se suma a la situación en Ormuz, afirmó la firma de datos y análisis marítimos Lloyd’s List Intelligence. Arabia Saudí ha desviado millones de barriles diarios de sus exportaciones de crudo hacia Yanbu mediante un oleoducto terrestre, mientras la guerra ha bloqueado el golfo Pérsico.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con un “gran castigo militar” contra los hutíes si continúan con sus ataques a barcos.
A medida que se intensificaba la retórica, también lo hacía el impacto económico. El precio del crudo Brent, el referente internacional, se disparó más de un 6% hasta rondar los 100 dólares por barril. Es el nivel más alto desde mayo, antes de que Washington y Teherán alcanzaran el mes pasado un acuerdo preliminar de paz que ha colapsado.
Ambas partes se atrincheran por el estrecho de Ormuz Irán afirma que tiene derecho a gestionar el tráfico y, potencialmente, a cobrar tarifas en el estrecho de Ormuz, que antes de la guerra estaba abierto a todos sin peajes. Ha atacado a embarcaciones que lo cruzan empleando una ruta supervisada por fuerzas estadounidenses y concebida para quedar fuera del control de Teherán.
Trump escribió el jueves en redes sociales que fondos iraníes sancionados en poder de Estados Unidos cubrirán el gasto de reparar los buques dañados en la guerra.
“Por favor, que esta declaración sirva para dejar claro, hasta nuevo aviso, que a partir de este momento, todos y cada uno de los daños causados a barcos, carga o cualquier elemento relacionado con ello, serán pagados con dinero iraní que Estados Unidos tiene en su posesión y controla”, dijo el mandatario.
No estaba claro qué mecanismos legales usaría Trump para acceder a esos fondos y gastarlos, pero sostuvo que hacerlo sería “lo justo y equitativo”.
El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, condenó la sugerencia y escribió en X que “una vez que los gobiernos normalizan la confiscación, los activos de nadie están a salvo. El caos resultante no será agradable ni pacífico”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP