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Dos mujeres desafían a la Constitución de Bolivia y logran el primer matrimonio igualitario

SANTA CRUZ, Bolivia (AP) — Scarlett Rocha y Fabiana Justiniano se prometieron velar una por la otra por el resto de sus vidas. Este mes, después de casi cuatro años de batalla legal, lograron que el Estado boliviano reconozca legalmente esa promesa.

Ahora están unidas por ley en el primer matrimonio civil entre dos personas del mismo sexo de Bolivia, un hito que desató apoyos y críticas.

“Cuando ví esto (el certificado de matrimonio) físicamente en la mesa, supe que ahora es realidad”, dijo Rocha a The Associated Press sentada junto a Justiniano en la casa que comparten con sus siete mascotas en la región oriental de Santa Cruz. “Vino como esa tranquilidad de que ahora puedo bajar las defensas y realmente disfrutar de lo que es un matrimonio”, agregó.

Sólo nueve países de Latinoamérica permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo, siendo Cuba y México los últimos en legalizarlo en 2022.

En el resto de la región, como en Bolivia, la considerable influencia política de grupos católicos y evangélicos ha sido un obstáculo para la aprobación de estas uniones.

Rocha, de padres bolivianos, estudió neurociencias en su natal Estados Unidos y Justiniano estudió psicología en una universidad estatal en Santa Cruz.

Mientras cocinaban pastas relataron el comienzo de su historia en pareja, cuando Rocha retornó a Bolivia y conoció a Justiniano por unos amigos en común. Ambas, dijeron, provienen de familias conservadoras y “salir del clóset” no fue fácil.

“Mi familia en Estados Unidos lo tomó más abiertamente, lo pudieron entender. Cuando llegué acá y me tocó salir del clóset de vuelta con mi familia de aquí, ahí me di cuenta de los privilegios, porque fue mucho más difícil”, señaló Rocha.

Justiniano, por su parte, aseguró que lo que más le costó fue decírselo a su abuela, que la crió, pero una vez que lo entendió se convirtió en su “gran apoyo”.

Una larga batalla legal

El 7 de agosto las mujeres, ambas de 29 años, se vistieron de blanco y se dieron el “sí, acepto” ante un oficial del Registro Civil que les otorgó su certificado de matrimonio y una libreta familiar.

“No esperábamos que fuera tan bonito”, dijo Justiniano.

Para la pareja obtener ese reconocimiento significó desafiar a la Constitución y el Código de Familia de Bolivia, que definen al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer.

Por ello recurrieron a otro artículo de la carta magna que dispone la aplicación preferente de los tratados internacionales de derechos humanos cuando éstos ofrecen mayores protecciones que la ley boliviana.

Sus abogados invocaron un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) que sostuvo que las parejas del mismo sexo deben tener acceso a las mismas protecciones jurídicas que las heterosexuales.

Sobre el final de 2022 la pareja solicitó unirse en matrimonio al Registro Civil en Santa Cruz. Lo que siguió fue un sucesión de medidas judiciales hasta que el caso llegó al Tribunal Constitucional en La Paz, la sede de gobierno nacional. El 13 de marzo esa corte falló a favor de la pareja.

“Hubo muchísimos obstáculos”, dijo Rocha. “Sabíamos que iba a ser difícil, pero no pensábamos que tanto”, agregó Justiniano.

“El matrimonio es legal”, dijo a AP Paola Tapia, responsable de la Unidad de Poblaciones de la Defensoría del Pueblo.

Abrirle el camino a otros

En 2020 se registró por primera vez en Bolivia la unión civil de dos hombres y tres años después el Tribunal Constitucional la ratificó, permitiendo que otras parejas pudieran elegir esta opción.

Las uniones libres, un estatus legal para parejas que conviven sin estar casadas, en teoría confieren los mismos derechos legales y económicos que el matrimonio.

Pero Justiniano y Rocha buscaban algo más: el reconocimiento social y el peso simbólico del matrimonio del que disfrutan las parejas heterosexuales y, en particular para Rocha, la certeza de que su unión sería reconocida si se mudaban a Estados Unidos.

Su matrimonio, ahora reconocido legalmente en toda Bolivia, podría facilitar que otras parejas del mismo sexo hagan lo mismo mediante un proceso legal, afirmaron las autoridades.

Rocha y Justiniano “han sido las únicas valientes que han decidido enfrentarse a todo el sistema y sufrir todo lo que han sufrido para lograr esto”, explicó Mateo Rodrigo, abogado de la ONG Igual, que ayudó en el proceso de la pareja.

“Lo que han hecho es abrir una esperanza y una puerta para que otras parejas también logren el reconocimiento de su matrimonio” mediante otro proceso legal, agregó.

Al ser esposas ante la ley tienen los mismos derechos que cualquier pareja heterosexual, explicó Tapia. “Pero todavía falta materializarlos... Hablo del tema del registro de hijos y de la seguridad social, en los que hay que ir avanzando poco a poco” a través de nuevas presentaciones judiciales, agregó.

La comunidad LGBTI de Bolivia recibió la noticia del matrimonio con alegría, pero sectores conservadores —incluidas las iglesias evangélicas— señalaron que el fallo que lo autorizó es inconstitucional.

“Creo que no es correcto”, dijo Lucía Vargas, una ama de casa de 40 años. Vargas sostuvo que “por algo Dios creó al hombre y a la mujer para formar una sola carne”.

Para Óscar Rocha, un comerciante de 45 años, el mundo “ha cambiado muchísimo, evolucionó y es bueno que una persona pueda hacer lo que quiera hacer”.

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Debre reportó desde Buenos Aires.

FUENTE: AP

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