
Fue un primer tiempo espectacular de la celeste. Mejor incluso que los de Sudáfrica 2010, cuando el equipo había sido conservador. Esta vez el equipo tuvo la propuesta, se adueñó de la pelota y dominó al poderoso Inglaterra, que de a poco se fue refugiando en su arco y largando contragolpes.
Desde el principio la banda derecha volvió a ser factor clave de creación. Cáceres se desplegó, y se encontró con un activo Tata González y con un Lodeiro que tuvo un gran sacrificio táctico. Alternó permanentemente entre la posición de doble cinco en defensa y de enganche en ataque, para sumarse a los delanteros y triangular cerca del área.
Uruguay tuvo presencia en el área, porque Suárez y Cavani fueron una dupla mucho más efectiva y despierta que la der Forlán Cavani del primer partido. Además, Cebolla aparecía por izquierda, y no dejaba proyectar a Johnson por el lateral derecho.
Inglaterra tuvo la pelota de a ratos, pero allí apareció un tremendo Egidio Arévalo Ríos cortando cada ataque inglés. El rival nos e dio por vencido y probó por derecha en el arranque, y luego por izquierda, siempre con Wellbeck, aunque allí apareció la gran labor de la zaga de Godín y Giménez para cortar el peligro.
Uruguay pasó algún sofocón, como no, en parte porque Muslera no volvió a tener un buen primer tiempo. Pero fue activo, enchufado al 1000% y valiente para largarse con la pelota. Pudo ser de afuera del área, con un zapatazo de Cebolla que se fue cerca, o una triangulación en la que Cavani no llegó por centímetros.
Pero irónicamente, el gol llegó de contra.- Fue un ataque de esos que muchas veces se elogia al ver la Premier, y que se asegura que en Uruguay no existen: córner de Inglaterra, salida rápida, Lodeiro que cruza la mitad de la cancha con pelota, pase a Cavani, el Matador aguanta un segundo y se la pone como con la mano a Supárez, que cabecea suave al palo derecho del arquero Hart, que quedó mitad de camino. Golazo para encuadrar.
