Que el Gobierno de Cuba sigue buscando activamente infiltrar agentes en Estados Unidos, no es un secreto. Que el FBI elabore un informe sobre las estrategias de La Habana para influir en la sociedad y la política estadounidense es una constatación palmaria de dicho empeño.
Los servicios de inteligencia de la isla están "enérgicamente dirigiendo sus esfuerzos hacia el mundo académico para reclutar agentes, para así conseguir información valiosa y desarrollar actividades de influencia", según se desprende de un documento de cinco páginas de la agencia de seguridad datado a principios del mes de septiembre.
El motivo por el que los servicios cubanos (así como el de otros países) han puesto la mira en los ambientes académicos y universidades es doble, ya que "las instituciones del Gobierno de Estados Unidos se basan en el personal de estos centros, tanto para los puestos de trabajo como para consultas".
Según cree el FBI, este ámbito "estimula el libre pensamiento y el intercambio de informaciones en un ambiente abierto" lo que es aprovechado por dichos servicios extranjeros.
Además, "muchos de estos individuos pueden tener acceso a información valiosa que puede ser pasada a los servicios cubanos" y "algunos de ellos pueden tener posiciones de influencia. Pueden ayudar directamente en influenciar el proceso de decisión de políticas o en modelar la opinión pública respecto a Cuba".
Del mismo modo, en la isla son conscientes de que "un porcentaje de estudiantes será en algún momento parte de los puestos del Gobierno estadounidense que pueden proveer acceso a información que puede ser usada por los servicios cubanos" o "después de sus estudios, van a ocupar puestos importantes en las empresas privadas".
El informe especifica que uno de sus objetivos primordiales es "influenciar académicos estadounidenses y cubanoamericanos, para reclutarlos si es posible, y convertirlos en agentes de la inteligencia cubana". Entre las universidades más preciadas por el régimen comunista se encuentran las de Nueva York y Washington, debido a la "proximidad a los centros diplomáticos cubanos", si bien algunas informaciones aparecidas en las últimas semanas destacan que Miami estaría también en esta lista.
De esta manera, según el informe, La Habana "dedica una cantidad significativa de recursos para alcanzar y beneficiarse del mundo académico estadounidense", si bien se especifica que la realidad económica cubana ha impedido establecer como norma el pago de sueldos porque supondrían una fuerte carga financiera. Sin embargo, como especifica el informe, el régimen cubano "puede ofrecer privilegios y oportunidades para invertir en Cuba o negociar exclusivos acuerdos comerciales". Incluso, "a algunos individuos se les llega a prometer oportunidades comerciales una vez que el embargo estadounidense se levante".
Para poder ganarse aún más la confianza de los interceptados, los objetivos de la inteligencia "pueden ser agasajados en Cuba" con "extravagantes viajes con todo incluido". En todo caso, "si fuera necesario", recalca el FBI, los servicios cubanos podrían "usar tácticas más coercitivas para conseguir dominar al individuo" mediante "información comprometida" obtenida por diversos medios, "como videos o grabaciones conseguidas por varios medios, como trampas sexuales" para así poder extorsionar al individuo.
El mundo de la progresía Cuba se dirige específicamente hacia los intelectuales que han manifestado una cierta proximidad hacia posiciones más a la izquierda, dado que "alguien que es aliado con el comunismo o izquierdista puede que asista [al servicio de inteligencia cubano] por sus creencias personales".
"Los objetivos de estas actividades van desde crear una específica imagen, por lo general positiva, hasta intentar influenciar en responsables políticos en determinadas acciones". Igualmente, Cuba espera poder diseminar desinformación o propaganda. El FBI especifica que los "académicos, los empresarios, los líderes religiosos, los líderes políticos, periodistas y estudiantes" que visitan la isla pueden después diseminar esa idea positiva "configurada en su única visita". Del mismo modo, se sabe que los servicios usan "agentes, posiblemente académicos o periodistas, para escribir libros o artículos que presentan al Gobierno de Cuba de una manera positiva".
Los viajes académicos Uno de los aspectos que resalta el FBI es la explotación que hace el régimen cubano de los visitantes a la isla. "Los viajes académicos están bajo la lupa de un departamento específico de los servicios de inteligencia de la isla" y los "agentes de inteligencia entrarán en contacto con los viajeros académicos" para así elaborar "reportes escritos que pueden devenir posibles objetivos" para los servicios secretos.
En todo caso, el resultado final de toda esta estrategia no tiene por qué suponer "el reclutamiento de agentes clandestinos", sino que "algunos de los individuos [contactados] puede que no se les diga de forma abierta que están trabajando para los servicios secretos cubanos, aunque no debe ser muy complicado para ellos el descubrir que así es".