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11J

Muere preso político del 11J tras licencia médica: denuncian negligencia en cárceles cubanas

Fallece Luis Miguel Oña, condenado por el 11J, tras salir con licencia extrapenal por grave deterioro de salud en prisión

americateve | Redacción América Noticias Miami
Por Redacción América Noticias Miami

La muerte del preso político cubano Luis Miguel Oña Jiménez, de 27 años, ha reavivado denuncias sobre el sistema penitenciario en la isla.

La organización Prisoners Defenders informó que el joven falleció días después de recibir una licencia extrapenal, figura legal aplicada cuando un recluso presenta un estado de salud irreversible.

Oña cumplía una condena de 12 años por sedición tras su participación en las históricas protestas del Protestas del 11 de julio en Cuba.

Embed - Ha muerto el preso político en #Cuba Luis Miguel Oña Jiménez, de 27 años, manifestante del #11J y sentenciado a 12 años de cárcel por sedición. Luis Miguel fue excarcelado bajo una "licencia extrapenal" solo días antes de su fallecimiento por isquemia; práctica del régimen cubano para liberar a los presos gravemente enfermos cuando ya no hay esperanza. Paciente de VIH/SIDA, Luis Miguel sufrió una isquemia en la prisión de Panamá en Güines, dejándolo sin poder mover boca, manos ni pies. Tras ser "desahuciado" del hospital, lo enviaron a su domicilio donde, lamentablemente, falleció 3 días después. Su madre, con el corazón roto, se pregunta por qué su hijo, tan joven, ha muerto bajo estas circunstancias. Con Luis Miguel, el régimen cubano se lleva otra vida. Un joven que soñaba, que protestó, y que hoy ya no está. Esta es la cruel realidad de la represión en la isla. Consulte aquí los datos de Luis Miguel Oña Jimenez > https://lista.prisonersdefenders.org/prisioneros/luis-miguel-ona-jimenez/ | Prisoners Defenders

Condena y deterioro en prisión

El joven estaba recluido en la prisión de Panamá, en el municipio de Güines, provincia Mayabeque.

Según la denuncia, Oña —paciente con VIH/SIDA— sufrió una isquemia mientras se encontraba bajo custodia, lo que le provocó pérdida de movilidad en boca, manos y pies.

Tras su hospitalización, fue dado de alta sin expectativas de recuperación y trasladado a su vivienda. Murió tres días después.

Prisoners Defenders sostiene que la licencia extrapenal se concedió cuando su estado ya era crítico, lo que —según la ONG— evita que el fallecimiento ocurra dentro de un centro penitenciario.

La noticia circuló junto a un audio difundido por su madre, Ivón Jiménez.

“¿Cómo es posible que un muchacho de 27 años termine así por salir a manifestarse?”, expresó en la grabación.

El testimonio generó reacciones entre activistas y familiares de otros reclusos vinculados al 11J.

Debate sobre atención médica en prisión

Organizaciones de derechos humanos han denunciado de manera reiterada:

  • Hacinamiento

  • Falta de acceso a especialistas

  • Carencias de medicamentos

  • Demoras en traslados hospitalarios

El caso de Oña vuelve a colocar bajo la lupa el tratamiento a los procesados por las protestas de 2021, consideradas un punto de quiebre en la historia reciente de Cuba.

Impacto político y humano

Mientras el gobierno cubano no ha emitido un pronunciamiento oficial detallado sobre el caso, activistas señalan que el fallecimiento se suma a una lista de denuncias sobre el costo humano de la represión posterior al 11J.

Para su familia, más allá del debate legal, se trata de la pérdida de un joven que cumplía una larga condena mientras enfrentaba una enfermedad crónica.

americateve | Redacción América Noticias Miami
Por Redacción América Noticias Miami

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