Hace un tiempo escribí para Havana Times un artículo donde se exponía la incapacidad de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA-CUBACEL) para dar respuesta a las inquietudes de clientes inconformes, que esperaba buenas noticias sobre la calidad de sus servicios y pronta mejora de estos, pero desde el pasado 3 de septiembre que comenzaron los cambios en su plataforma tecnológica, en vez de mejorar, ha sucedido lo contrario.
Esto lo confirmé con la información que me facilitó Igori Moya, cliente de CUBACEL, quien me alertó que el servicio de buzón de voz le estaba facturando saldo sin acceder a dicho servicio.
Cuando hicimos la prueba con la línea de mi teléfono resultó cierta. Por cada llamada efectuada desde un teléfono fijo que deposite mensajes en el buzón, el sistema de forma automática descuenta diecisiete centavos en CUC del saldo. Algo contradictorio, ya que este servicio está supuestamente programado para descontar saldo sólo cuando es consultado y el costo de conexión sale a veinte centavos el minuto.
Ante tal eventualidad le pregunté a Igori por más información al respecto. Y él me contó con detalles todo lo que había hecho hasta ese momento.
El me relató que hacía unos días se había presentado en la oficina comercial de CUBACEL ubicada en la calle Obispo y Habana para presentar su inquietud. En esa ocasión no pudo ser atendido dentro del establecimiento por haber llegado fuera del horario laboral, pero desde el exterior pudo ser brevemente atendido por una de las ejecutivas, quien comprobó que realmente habían incongruencias con el estado del saldo en su teléfono celular, por lo que le recomendó regresar el jueves 11 para ser atendido directamente por la supervisora de turno quien tramitaría su reclamación como es debido.
Cuando se presentó nuevamente en la oficina, la supervisora envió su queja con todos los detalles del asunto a tres direcciones de correo habilitadas para dar respuesta a cualquier incidente sucedido producto de los cambios hechos desde el pasado 3 de septiembre.
Habían pasado dos días desde que Igori hizo la reclamación en la oficina comercial de ETECSA y se sentía inquieto, pues el saldo de su teléfono se continuaba descontando, por lo que el pasado sábado 13 llamó nuevamente a la oficina comercial para conocer si se había dado respuesta a la reclamación formulada. Entonces se le informó que ninguna de las tres direcciones electrónicas había dado respuesta hasta el momento.
Igori preguntó si existían otras instancias donde podría elevar su reclamación, a lo que le orientaron trasladarse al Centro multi-servicios del edificio FOCSA en El Vedado, y contactara con el jefe del centro de comunicaciones de la localidad.
Al trasladarse hasta allá, supo que el ejecutivo en cuestión no estaba en la oficina. En su lugar fue atendido por la supervisora de turno, la cual no tenía conocimiento de cómo funcionaba el servicio de correo de voz.
Lo pude confirmar cuando ella y uno los especialistas, según me contó Igori, alegaron que se debía descontar automáticamente el saldo cuando dejas un mensaje en el buzón de voz. Entonces él les informó que el funcionamiento de ese servicio no era así y les explicó con argumentos sólidos de qué tipo de servicio se trataba. A lo que su respuesta fue que dirigiera su inquietud a la oficina comercial ubicada en 7ma y 28 de Miramar.
En la vicepresidencia su relato fue escuchado por la supervisora. Esta le hizo ver que él había sido peloteado y le informó que en la oficina comercial ubicada en el FOCSA se prestan los mismos servicios de atención a quejas. Cuando concluyó, procedió a hacer la misma operación que hicieron las ejecutivas de ETECSA en Obispo. Al Igori ver que estaba estancado su proceso pidió nuevamente ver a una persona de un nivel superior, a lo que la supervisora respondió que los fines de semana ellos no trabajaban.
El domingo 14 de septiembre comuniqué nuevamente con Igori y le sugerí que nos presentáramos los dos en la oficina comercial de séptima y 28 en Miramar a reclamar nuevamente, ya que el servicio de correo de voz continuaba afectándonos, y quien sabe cuántos más, y le comenté que los lunes por la mañana casi siempre los funcionarios superiores están presentes. Él estuvo de acuerdo pues ya se había quedado sin saldo producto de los problemas del buzón de voz.