Un trauma en el cerebro. Es el argumento que el régimen habría usado para recluir en el psiquiátrico de Mazorra al opositor Daniel Llorente, arrestado por protestar con una bandera estadounidense en el desfile del pasado primero de mayo en la Habana.
El hijo de Llorente lo visito en Mazorra junto al periodista independiente Serafín Moran. El afirma que su padre se niega a tomar unas pastillas que le dan en ese hospital psiquiátrico de la Habana.
Familiares, opositores y organizaciones del exilio cubano de Miami han calificado de injusticia el arresto de Llorente y la amenaza de llevarlo a juicio acusado de resistencia y desorden público.
Para Orlando Gutiérrez, líder del Directorio Democrático Cubano, el hecho de que Llorente no sea un opositor muy conocido lo hace mucho más vulnerable a ser sometido a técnicas de tortura como la de recluirlo en Mazorra sin él estar loco.
FUENTE: Rolando Nápoles / Americateve.com