La administración Obama parece reafirmar la nueva era de su política hacia la oposición en Cuba: no invitara a disidentes cubanos a la ceremonia en la que este 14 de agosto el Secretario de Estado John Kerry izará la bandera de Estados Unidos en su nueva embajada en la Habana.
En una suerte de solución negociada para quedar bien lo mismo con el régimen cubano que con quienes critican la nueva postura de Washington hacia la disidencia, Kerry se reunirá en la tarde de este viernes con un pequeño grupo de opositores en la casa del embajador estadounidense. Allí hará otra ceremonia de perfil bajo de izamiento de la bandera.
El gobierno de Obama tampoco parece querer boicotear el deshielo con Cuba. Sabe que si invita a disidentes funcionarios cubanos podrían no asistir a esta ceremonia. Según la agencia AP, desde febrero pasado más de 20 legisladores estadounidenses viajaron a la isla y no se reunieron con disidentes. Aquellos que si lo hicieron, el régimen no los recibió.
Mientras tanto, en la isla, la vieja guardia de militares al servicio de los Castro también envía su mensaje a la administración Obama: su acercamiento a la isla, según ellos, no será el fin del régimen cubano.
Funcionarios estadounidenses dijeron a la agencia AP, que John Kerry se reuniría también con el canciller cubano Bruno Rodríguez. Ambos darían una conferencia de prensa conjunta. Kerry también haría una breve caminata por calles de la Habana.
FUENTE: Rolando Nápoles / Americateve.com