Cubanos salen a protestar en Jaimanitas tras más de 24 horas de apagón: “Abajo la dictadura”
Vecinos del barrio habanero de Jaimanitas, en el municipio Playa, se lanzaron a la calle el domingo para protestar contra los apagones prolongados. La movilización fue documentada por la periodista independiente Yunia Figueredo y se produjo en medio de un déficit eléctrico récord, cacerolazos en varios puntos de La Habana y creciente hartazgo ciudadano.
Jaimanitas se lanzó a la calle por los apagones
Vecinos de Jaimanitas, en el municipio Playa de La Habana, salieron a protestar el domingo tras más de 24 horas de apagón, en una nueva demostración del malestar social que provocan los cortes eléctricos prolongados en Cuba.
La protesta ocurrió en la 5ta Avenida, frente a la biblioteca del barrio, donde decenas de personas se congregaron al atardecer y entrada la noche para exigir el restablecimiento de la electricidad.
Tras la salida de los vecinos a la calle, la periodista celebró la reacción del barrio y escribió: “Se calentó Jaimanitas. ¡Nos pusieron la corriente! Calle cubanos. Libertad”.
También expresó orgullo por la respuesta vecinal: “Qué orgullo siento hoy de mi Jaimanitas. ¡Sembramos la semilla y he ahí el resultado! ¡Al fin despertaron!”.
De “queremos corriente” a “libertad”
La protesta de Jaimanitas refleja una evolución en el lenguaje del descontento ciudadano.
Lo que en un inicio suele comenzar como reclamo por electricidad —“queremos corriente”— termina cada vez más asociado a consignas políticas como “Libertad” y “Abajo la dictadura”.
Ese cambio muestra que la crisis energética ya no se percibe solo como un problema técnico, sino como parte del deterioro general del país y de la falta de respuestas del régimen.
Un domingo marcado por déficit récord
La protesta se produjo en un momento crítico para el Sistema Electroenergético Nacional.
Para el pico nocturno del domingo, la Unión Eléctrica estimó una afectación de hasta 2.230 MW, una de las cifras más altas reportadas en la crisis reciente.
El sistema operaba con múltiples unidades termoeléctricas fuera de servicio, generación distribuida paralizada por falta de combustible y una demanda nacional muy superior a la disponibilidad real.
Termoeléctricas fuera de servicio y falta de combustible
La UNE reportó unidades termoeléctricas en avería o mantenimiento, además de decenas de motores de generación distribuida apagados por falta de combustible.
Esa combinación ha dejado a buena parte del país sometida a apagones de larga duración.
En La Habana, algunos circuitos han sufrido cortes superiores a 20 y 30 horas, mientras en otras provincias se han reportado apagones de varios días consecutivos.
Playa, foco de protestas en La Habana
Jaimanitas no es un caso aislado dentro del municipio Playa.
Desde marzo de 2026, barrios como Jaimanitas, Santa Fe, Miramar, Buenavista y Querejeta han sido escenario de cacerolazos y protestas por los apagones.
La propia Yunia Figueredo fue detenida en marzo después de participar en un cacerolazo contra los cortes eléctricos en esa zona de La Habana.
Su arresto fue denunciado por activistas y organizaciones independientes como parte de la respuesta represiva del régimen ante el aumento de protestas.
Cacerolazos también en Santa Fe
El domingo también se reportaron cacerolazos en Santa Fe, otro barrio del municipio Playa golpeado por apagones prolongados.
Las protestas simultáneas muestran que el malestar no se limita a un punto específico, sino que se expande por comunidades habaneras donde los vecinos pasan largas jornadas sin electricidad, sin agua y sin condiciones mínimas para cocinar, conservar alimentos o descansar.
Junio marcó récord de protestas en Cuba
Las movilizaciones de julio llegan después de un mes de junio marcado por un récord de protestas callejeras en Cuba.
El Observatorio Cubano de Conflictos registró 107 protestas presenciales durante junio, casi el doble del máximo anterior de 54 manifestaciones contabilizadas en marzo.
La Habana concentró 82 de esas protestas, lo que confirma a la capital como el principal foco de tensión social del país.
El apagón como detonante político
Los apagones se han convertido en el detonante más visible del descontento popular.
Pero detrás del reclamo por electricidad hay problemas acumulados: escasez de alimentos, falta de agua, transporte colapsado, salarios insuficientes, inflación, deterioro sanitario y ausencia de soluciones efectivas.
En barrios como Jaimanitas, la electricidad es el punto de quiebre de una crisis mucho más profunda.
A pocos días del aniversario del 11J
Las protestas ocurren a pocos días del quinto aniversario del 11 de julio de 2021, fecha de las mayores manifestaciones populares en Cuba en décadas.
Ese contexto añade una carga simbólica a cada cacerolazo y a cada concentración callejera.
Para el régimen, cualquier movilización espontánea en esta fecha representa un riesgo político. Para muchos ciudadanos, salir a la calle se ha convertido en una forma de decir que el límite ya fue sobrepasado.
El sistema eléctrico vuelve a colapsar
Este lunes, un día después de la protesta en Jaimanitas, Cuba sufrió otra desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional.
La caída nacional confirmó la extrema fragilidad del sistema eléctrico cubano y reforzó el temor de que los apagones prolongados continúen o se agraven en los próximos días.
El restablecimiento tras una desconexión total puede demorar horas o incluso días, porque requiere levantar microsistemas regionales antes de reconectar de forma estable las grandes termoeléctricas.
Una protesta pequeña con mensaje nacional
La protesta de Jaimanitas no fue masiva en términos numéricos, pero tuvo un fuerte valor simbólico.
Vecinos cansados de esperar salieron a la calle, golpearon cazuelas, gritaron consignas y lograron visibilizar el agotamiento de una comunidad que llevaba más de un día sin electricidad.
El mensaje fue claro: el apagón ya no solo apaga bombillos. También enciende protestas.