Diosmary, una cubana de 49 años, ha vivido en el aeropuerto de Palma, en Mallorca, durante un tiempo considerable debido a problemas con sus documentos migratorios desde su llegada a España en 2012.
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SUSCRIBITEDiosmary, una cubana de 49 años, ha vivido en el aeropuerto de Palma, en Mallorca, durante un tiempo considerable debido a problemas con sus documentos migratorios desde su llegada a España en 2012.
Las imágenes de Diosmary con su única maleta y algunas bolsas han capturado la atención de la prensa local, aunque la situación que la llevó allí y su estado legal aún no están claros.
Según Diosmary, quien se casó en el Consulado español en La Habana, viajó a España con su esposo cubano nacionalizado español. Afirma que, una vez en la Península, enfrentó múltiples dificultades, especialmente relacionadas con su estatus migratorio.
Sin embargo, su relato sobre la solicitud de la visa española y otros detalles contradice algunas normativas migratorias cubanas de 2012, que establecían que los cubanos perdían la residencia después de dejar el país por un tiempo determinado, pero no la nacionalidad, permitiéndoles regresar a Cuba en cualquier momento con un pasaporte cubano.
Diosmary alega que las autoridades migratorias son responsables de su situación actual y que esperaba obtener la nacionalidad española al ser la esposa de un ciudadano español.
Sin embargo, la legislación española estipula un procedimiento más largo que implica obtener la tarjeta de familiar de un ciudadano europeo y demostrar la vigencia del matrimonio durante varios años antes de ser elegible para la ciudadanía.
La cubana se ha visto obligada a vivir en las calles, en albergues y ha buscado refugio en el aeropuerto.
Su situación ha llamado la atención por su vulnerabilidad, incluso menciona que ha recibido propuestas indebidas a cambio de dinero o alojamiento.
Actualmente, busca trabajo para obtener un permiso de residencia, pero las leyes españolas establecen ciertos requisitos, como haber trabajado seis meses en un período específico para solicitar la residencia por arraigo laboral.
Diosmary ha recibido ayuda de la Cruz Roja, incluso mediación para obtener un pasaporte, pero su destino sigue siendo incierto y su próxima acción no está definida.
Su historia refleja las complejidades de los procesos migratorios y las dificultades que enfrentan algunas personas en situaciones similares.

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