Medios estatales norcoreanos informaron el jueves que las fuerzas armadas del país probaron dos tipos de esos misiles el miércoles en sus aguas orientales. El reporte describió las armas como estratégicas, lo que deja entrever la intención de armarlas con ojivas nucleares, pero no precisó si fueron lanzadas desde un submarino real o desde una plataforma de pruebas submarina.
Los medios estatales norcoreanos indicaron que el objetivo de las pruebas era evaluar el nivel de preparación de los sistemas de combate submarino del país, mejorar la capacidad de la Armada para llevar a cabo misiones estratégicas, y demostrar la confiabilidad de su disuasión nuclear.
Las fuerzas armadas surcoreanas no comentaron de momento sobre las pruebas.
Los lanzamientos ampliaron una reciente racha de demostraciones de armamento, incluidas pruebas de diversos sistemas de misiles hipersónicos el 20 de septiembre y el 3 de octubre, que Pyongyang indicó que estaban destinadas a desarrollar su arsenal de armas diseñadas para saturar las defensas antimisiles en Corea del Sur y Japón.
Corea del Norte lleva años desarrollando diversos misiles balísticos y de crucero diseñados para ser disparados desde debajo del agua. En los últimos meses también ha dicho que logró avances en la construcción de un submarino de propulsión nuclear que pretende armar con armas con capacidad atómica, mientras el gobernante Kim Jong Un centra su atención en fortalecer la Armada tras una década de expansión del programa de misiles balísticos del país.
La posible adquisición por parte de Pyongyang de un submarino capaz de operar sigilosamente durante períodos prolongados, y lanzar misiles desde debajo del agua, sería un avance preocupante para sus vecinos, ya que dichos lanzamientos serían difíciles de detectar con antelación. Pero han surgido dudas sobre si Corea del Norte —un país que enfrenta fuertes sanciones y se encuentra empobrecido— cuenta con los recursos y la tecnología necesarios para construir esos sistemas.
Recientemente Corea del Norte también realizó ejercicios con fuego real y puso en servicio un nuevo buque de guerra. Por su parte, Kim Jong Un continúa haciendo alarde de su programa de armas nucleares y rechaza las ofertas de Washington y Seúl para reanudar una diplomacia estancada hace tiempo.
En los últimos años Kim ha paralizado toda diplomacia y cooperación con Corea del Sur, y la ha descrito como un enemigo permanente, en medio de un estancamiento de años en las negociaciones nucleares más amplias con Washington.
Hasta ahora ha rechazado las exhortaciones del presidente estadounidense Donald Trump para reactivar su diplomacia, que se vino abajo en 2019. Su gobierno ha exigido que la Casa Blanca abandone su política “hostil” hacia Pyongyang y retire las demandas de desnuclearización de Corea del Norte como condición previa para las conversaciones.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP