El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Tewahedo de Etiopía indicó el lunes que 14 personas murieron en el distrito de Merti el 20 de octubre y otras 46 en el distrito de Shirka el 24 de octubre. Ambos distritos se encuentran en la Zona Arsi de Oromia.
Más de 20 personas resultaron gravemente heridas y 20 viviendas fueron incendiadas, señaló la iglesia, que describió los asesinatos como “masacres brutales e implacables”.
El portavoz del gobierno regional de Oromia, Hailu Adugna, responsabilizó de los ataques al Ejército de Liberación Oromo, u OLA, por sus siglas en inglés. Acusó a los rebeldes y a sus aliados de intentar provocar un conflicto étnico y religioso para desviar la atención de las pérdidas militares en el norte de Etiopía. No presentó pruebas que respaldaran las acusaciones en el comunicado.
Adugna expresó su pesar por las muertes y la destrucción, y afirmó que las autoridades regionales habían comenzado a tomar medidas contra los responsables. Prometió asistencia a las personas heridas o desplazadas.
No fue posible contactar al OLA para obtener comentarios. En una entrevista con The Associated Press publicada en febrero, su líder, Jaal Marroo, negó que sus combatientes ataquen a civiles.
“Nuestra guerra no es contra el pueblo”, manifestó entonces.
El OLA es uno de los siete grupos que integran la Alianza de Fuerzas de los Pueblos Etíopes para la Supervivencia, formada en septiembre con el objetivo de derrocar al gobierno del primer ministro Abiy Ahmed. Otros miembros de la alianza son el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray y el Movimiento Nacional Amhara Fano.
La iglesia sostuvo que los ataques violaron las protecciones constitucionales de la libertad religiosa y el derecho a la vida. Exhortó a las autoridades a condenar públicamente los asesinatos y a impedir más violencia.
En Oromia, la región más grande de Etiopía y hogar de aproximadamente 40 millones de personas, existe un conflicto entre las fuerzas gubernamentales y el OLA desde 2018. Allí también operan otros grupos armados y bandas criminales, y los civiles enfrentan asesinatos, extorsión y secuestros.
Investigadores de la ONU han acusado al OLA de cometer asesinatos, violaciones y secuestros. Observadores de derechos humanos también han documentado abusos por parte de las fuerzas gubernamentales, incluidos ataques indiscriminados con drones, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones.
Sarah Kimani, responsable de medios de Amnistía Internacional, dijo a la AP en enero en una entrevista que en la investigación de la organización se documentan ejecuciones sumarias, tortura, secuestros y violaciones por parte de las fuerzas gubernamentales y del OLA.
Añadió que los apagones de internet y las restricciones a los medios independientes y a la sociedad civil ocultaron la magnitud del sufrimiento de los civiles.
“Lo que hemos podido documentar hasta ahora es apenas la punta del iceberg”, señaló Kimani.
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Amir Aman Kiyaro contribuyó a este despacho desde Hamburgo, Alemania.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP