En el comunicado más reciente emitido por las agencias del gobierno federal que trabajan en la limpieza —entre las que están Petróleos Méxicanos (Pemex) y la Armada—, se indica, además, que todavía está en proceso la verificación de “la integridad mecánica” de los ductos asociaciados a las explotaciones petroleras de la zona del derrame.
“Se reconoce la preocupación legítima de comunidades costeras por afectaciones a la pesca, turismo, salud y bienestar”, agrega la nota, donde se informa que la petrolera está dando apoyos a la población local en cuestiones de salud, combustible y empleo.
El gobierno indicó que las fuentes del derrame fueron un buque que estuvo fondeado en las costas de la ciudad portuaria de Coatzacoalcos, en el estado de Veracruz; un sitio geológico del que emana crudo de manera natural —conocido como “chapopotera”—, ubicado a 8 kilómetros (4,9 millas) de ese puerto; y otra emanación natural localizada en la Sonda de Campeche.
En el pasado ya ha habido derrames en el golfo de México. Las organizaciones civiles han pedido a las autoridades más transparencia sobre las causas y los efectos de los mismos.