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Tras bambalinas en los Oscar con Paul Mescal, Kate Hudson y Emma Stone

Existen los Oscar que se ven en televisión y los que ocurren fuera de cámara. Las pausas publicitarias pueden ser una carrera para ponerse al día, felicitar y quizá consolar a los colegas que te rodean. También puede ser un momento para correr al famoso bar del vestíbulo y quedar realmente fuera de la vista.

The Associated Press estuvo dentro del Teatro Dolby en la 98.ª edición de los Oscar el domingo, observando todas las cosas que no se transmitieron al mundo.

Antes de que comenzara la ceremonia

A las estrellas les gusta apurar los tiempos cuando se trata de los Oscar. Muchos de los nombres más grandes de la noche no llegaron a la alfombra roja hasta que faltaban apenas 30 minutos para que empezara el show. Pero, a diferencia de un estreno, la televisión en vivo no espera a la celebridad que llega tarde para comenzar.

Y puede ser una excusa útil cuando, por ejemplo, eres Paul Mescal y no quieres hacer posar. “Perdón, no tengo tiempo”, dijo con cortesía. Pero mientras subía las escaleras hacia el Teatro Dolby con su novia Gracie Abrams a su lado, ella se rio y lanzó con sorna: “¿Seguro que no quieres hacer el glambot?”.

Unos Oscar de Hudson/Hawn/Russell

Al inicio de la ceremonia, después del segmento de apertura de Conan O’Brien, Kate Hudson se dirigió al bar del vestíbulo durante una pausa publicitaria, donde pronto se le unieron Goldie Hawn y Kurt Russell. Hudson tuvo un breve momento de pánico al pensar que quizá la necesitaban en el auditorio y encontró a un miembro del personal cercano, quien la tranquilizó mientras revisaban el programa en un iPad.

“¡Estoy bien!”, exclamó mientras regresaba con su mamá y con Russell, y los tres siguieron conversando.

Se mantuvieron cerca toda la noche. Al salir del auditorio tras la ceremonia, Hudson, que no ganó el premio a mejor actriz, seguía de buen ánimo y felicitó con entusiasmo a Michael B. Jordan por su victoria. Más tarde, Kieran Culkin se detuvo con Hawn y Russell y les comentó: “Fue realmente genial verlos interactuar con su hija”.

Bebidas para las estrellas

Parte de la diversión de la experiencia del bar del vestíbulo es ver un pequeño vistazo de lo que les gusta beber a las estrellas. Después de que el ausente Sean Penn se llevó el premio a mejor actor de reparto, Jacob Elordi se acercó al bar con su mamá, manteniéndola cerca con un brazo sobre su hombro. Eligió un buen tequila, Don Julio 1942, con un poco de hielo y limón.

En otra parte de la sala, Nicole Kidman se reía y socializaba mientras bebía champán. Cerca de ella, Jessie Buckley hacía lo mismo. Mescal eligió una bebida de tequila de color rosado, mientras que Abrams se decantó por champán.

Nick Jonas sostenía dos botellas de agua y una bebida mezclada de tequila, que bebía lentamente. Pero al parecer él, o alguien más, quería una bebida con vodka, y una amable camarera lo verificó y le informó que no había para ofrecer. Él se lo agradeció y regresó al bar para dejar una propina en efectivo.

Sin embargo, algunas estrellas no estaban bebiendo. Domnhall Gleeson picaba chocolates Kisses de Hershey con almendras, mientras que Hudson Williams, estrella de “Heated Rivalry” ("Más que rivales"), comía una sola rodaja de pepino.

Emma Stone tiene otro incidente con su vestido

Está bien, este no fue tan dramático ni tan público como cuando Emma Stone le dijo al público de los Oscar —y a millones que miraban desde casa— que su vestido se rompió mientras aceptaba su Oscar a mejor actriz por “Poor Things” ("Pobres criaturas"), pero Stone tuvo otro pequeño incidente con el vestido en el vestíbulo. Mientras conversaba con el guionista de “Bugonia”, Will Tracy, y la acompañante de él, perdió su anillo de diamantes, que se había quedado enganchado en la parte trasera de su vestido. La mujer que estaba con Tracy realizó una delicada operación para retirar el anillo, dejar el vestido intacto y devolvérselo al dedo medio de Stone.

Planificación de las fiestas posteriores

Gran parte de las conversaciones fuera de la ceremonia giraban en torno a lo que la gente haría después, y a las quejas por no estar en la lista de Vanity Fair, que este año redujo sus invitaciones en un esfuerzo por hacerlo más exclusivo. Stone planeó subirse a un gran autobús con sus compañeros de “Bugonia” y pasar por la fiesta de Universal Pictures antes de ir a la celebración de A24. Al preguntarle por Vanity Fair, señaló: “Es tan raro, incluso si estás nominado, no significa que puedas ir”.

Apoyo familiar

Tanto Jordan como Buckley mencionaron de manera especial a sus familias en el público durante sus discursos de aceptación. El padre de Jordan y la familia de Buckley estaban sentados en la misma sección: no eran malos asientos en absoluto, pero quedaban un poco fuera de la vista de quien estaba en el escenario. Tras las victorias, muchos alrededor de las familias también estaban ansiosos por felicitarlas.

El equipo de “Sinners” se mantiene unido

Cuando terminó la ceremonia y el equipo de “One Battle After Another” ("Una batlla tras otra") se quedó en el escenario, abrazándose y mirando, el grupo de “Sinners” ("Pecadores") salió del auditorio junto. Jordan abrazó a la diseñadora de vestuario Ruth E. Carter, mientras Joachim Trier se abrió paso hasta Ryan Coogler para hacer lo mismo. Ryan y Zinzi Coogler se detuvieron para mirar hacia la pantalla, que ya estaba repitiendo el discurso de aceptación de Jordan.

Omar Benson Miller, quien interpretó a Cornbread, todavía estaba asimilando la noche. En el teatro y en el bar, las victorias de “Sinners” fueron, por mucho, las celebradas con más entusiasmo. Aunque comentó que tiende a ser un “mal perdedor”, aun así sentía el cariño palpable por su película. “Oigan, ¡nos llevamos un par!”, expresó.

Escenas del Baile de los Gobernadores

La primera parada de la noche para la mayoría es el Baile de los Gobernadores, a solo unas cuantas subidas por escaleras mecánicas desde el Dolby. La zona más animada era la de las mesas de Warner Bros. de “One Battle After Another”, donde Leonardo DiCaprio, bebiendo vino tinto, y Benicio Del Toro, con champán y no pocas cervezas pequeñas, recibían a ejecutivos del estudio, incluida Pamela Abdy. David Zaslav también se acercó a conversar con DiCaprio, dándole una palmada en la espalda a su astro. Cuando DiCaprio vio que se aproximaba su coprotagonista Chase Infiniti, hizo un gesto no del todo distinto a su famoso brindis de “The Great Gatsby” ("El gran Gatsby").

En otro lugar, Renate Reinsve se quitó los zapatos y caminó descalza por la fiesta, que tenía alfombra. Steven Spielberg le contó al director de “Train Dreams” (“Sueños de trenes”), Clint Bentley, sus planes de pasar por Vanity Fair y cuánto quería hablar con Paul Thomas Anderson. Kirsten Dunst y Jesse Plemons se mantuvieron cerca de Alicia Silverstone, mientras Kerry Condon probaba el prime rib.

Mandy Patinkin estaba sentado solo, probando sushi e intentando hacer una llamada telefónica mientras la música sonaba a todo volumen. Patinkin comentó que se sentía honrado de estar allí para apoyar a su difunto amigo Rob Reiner.

“Rob hizo una película hermosa”, manifestó.

FUENTE: AP

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