Era un viaje imposible de realizar en la bicicleta de su esposo y más aún de regreso con una mochila pesada luego de comprar perfumes, pañales descartables o aceite en esa ciudad para luego revenderlos y ganarse la vida en su pequeña comunidad rural.
Recientemente, Barrero, su marido Lorenzo Ravelo y sus dos niños pequeños viajaron sin angustia en su flamante triciclo eléctrico con acoplado que enchufaron en la primera estación solar del país situada en Santa Clara y que abastece energía eléctrica generada por paneles fotovoltaicos.
Inaugurada en abril, la “solinera” se ha convertido en un salvavidas para muchos vecinos del lugar y habitantes de localidades distantes que carecen de combustible para sus coches.
La “solinera” que brinda soluciones “Vinimos con los niños a un turno médico, la carga nos llegó hasta aquí nomás. Y tenemos que regresar”, relató a The Associated Press Ravelo, de 50 años. “Es una gran solución”, recalcó este pequeño agricultor.
En la parte de atrás del triciclo color azul, su esposa colocó los productos que había comprado para revender. En este viaje la mujer se ahorró cargar dos bolsas y una mochila como cuando se veía obligada a hacer autostop.
“Esto nos ha resuelto el problema”, agregó Barrero, de 34 años, mientras Ravelo enchufaba el vehículo y una batería extra “por si acaso”, y los niños correteaban por el lugar.
La “solinera” cuenta con 32 tomas. Existe un área para los vehículos y otra con una mesada de cemento recubierta de azulejos donde los residentes cocinan en medio de los apagones o cargan sus celulares y otros equipos.
Los paneles solares instalados tienen una capacidad para generar 30 kilovatios. Además se instalaron baterías de respaldo que permiten acumular energía.
Danailys Arbolaez Pérez, madre de dos hijos y quien atiende en un pequeño negocio a pocos metros de la “solinera”, fue una de las personas más beneficiadas.
“Lo primero que llevé fue una reina (una olla eléctrica de presión) para cocinar frijoles”, recordó Arbolaez, de 32 años. Hasta ese momento debía esperar que llegara la luz a la hora que fuera —incluso de madrugada— para preparar los alimentos de su familia, o usar leña si tardaba demasiado.
Salvo en pocas barriadas de las grandes ciudades, los cubanos no cuentan con red de gas natural y el envasado está limitado, por lo que la cocción se realiza con energía eléctrica.
Los apagones por la falta de combustible y de piezas para el mantenimiento de las termoeléctricas comenzaron hace un par de años, al tiempo que la crisis se agudizaba con el incremento de las sanciones, pero desde enero se hicieron tan prolongados –de hasta 20 horas— que los cubanos los bautizaron con ironía “alumbrones”.
La isla recibió apenas un barco ruso de combustible en cuatro meses, luego de que Trump amenazara a los países que suministren crudo a la isla con aplicar aranceles a sus productos.
Cuba apenas produce el 40% del combustible que necesita para mover su economía y el resto lo importa.
El gobierno desarrolló una fuerte campaña para producir energías renovables que ahora representan alrededor del 10% —principalmente la fotovoltaica— frente al 3,6 % de finales de 2024.
A nivel mundial, algo más del 30% de la generación de electricidad proviene de energías renovables como la solar, la eólica y la hidroeléctrica, según el grupo de expertos en energía Ember.
“Aquí, ahora, ya no corremos tanto, ya no se dice ‘vamos a cocinar rápido antes de que se vaya la corriente'", explicó Arbolaez sonriendo. “Cocino despacio, con calma, si se va (la energía) llevo la olla para allá (la solinera) y ya”.
Además recarga allí dos ventiladores con los que mantiene fresca la habitación de sus hijos.
Lisandra Couto Pérez, dependienta de la estación solar, aseguró que ha visto a los vecinos enchufar todo tipo de equipos, como una lámpara para secar el esmalte de las uñas.
La “solinera” es gratuita, pero las personas deben inscribirse en una lista que Couto controla. “Mi función es velar porque se cumplan las medidas de seguridad”.
Trabajo en conjunto La “solinera” fue una iniciativa de una pequeña empresa llamada Gomate que forma parte del naciente sector privado permitido por las autoridades luego de décadas de un férreo control estatal sobre casi todas las actividades.
“Este es un circuito (zona eléctrica) bastante complejo en el que se va mucho la corriente”, explicó Alexander Gutiérrez Altuve, director general de Gomate.
La “solinera” se instaló contigua al predio que usa esa empresa especializada en la importación y venta de electrodomésticos y piezas de automóviles.
No se informó cuánto costó el proyecto, pero Gutiérrez dijo que el propietario del negocio colaboró con el gobierno para instalar los paneles solares y construir la infraestructura necesaria.
“Es una solución para nosotros y para los vecinos”, apostilló Gutiérrez, quien aseguró que se trata de un “experimento” que les ha dado tan buen resultado que esperan expandirlo a otros puntos del país.
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FUENTE: AP