El secreto mejor guardado de Fidel Castro
José Manuel Martín Medem habla de su libro recién publicado sobre los fusilamientos del narcotráfico: los casos de Arnaldo Ochoa y Antonio de la Guardia
La Fiscalía reconoció que Ochoa no realizó ninguna operación de narcotráfico. La condena no podía ser la misma bajo acusaciones diferentes y el Código Penal no permitía aplicarles la pena de muerte. Pero desde antes del juicio Fidel estableció como un dogma que eran culpables y que se merecían el fusilamiento.
La cuestión fundamental es por qué se sacó del juicio militar sumarísimo al ministro del Interior José Abrantes y por qué se incluyó a Ochoa. Nadie ha demostrado que Ochoa pensase en un golpe de Estado pero resulta indiscutible, por las evidencias acumuladas, que él estaba muy molesto con las políticas de Fidel.
Afirma en su libro que Ochoa estaba a favor de las reformas, a favor de una perestroika.
No soy yo quién relaciona a Ochoa con la perestroika, sino los testimonios recogidos en el libro. Gente muy próxima al General asegura que él quería discutir con Fidel sobre el futuro de Cuba y proponía reformas, sobre todo en la gestión económica. También hubo discrepancias sobre el manejo de la guerra en Angola y la salida negociada. Mi opinión personal es que la acusación contra Ochoa de "traición a la Patria" fue un montaje para justificar su fusilamiento.
También se han hecho conjeturas acerca de una posible deserción suya.
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