La federación japonesa publicó el miércoles la declaración de renuncia de Okada, fechada el sábado pasado —24 horas después de que la Confederación Asiática de Fútbol (AFC, por sus siglas en inglés) diera un giro de 180 grados al respaldar públicamente a Infantino, quien busca un cuarto y último mandato presidencial en una elección en marzo.
Infantino ha enfrentado una reacción adversa desde julio por su fallido plan de venta de participaciones del Mundial y por una gestión, que incluyó vínculos con el presidente de Estados Unidos Donald Trump, lo que provocó un furor entre dirigentes del fútbol en Europa, la CONCACAF y —al principio— en Asia.
Okada, de 70 años, quien condujo a Japón en los mundiales de 1998 y 2010, escribió sobre su convicción de “que el deporte debe encarnar la integridad”.
“Sin embargo, la serie de acciones en torno a la Copa Mundial de la FIFA de este año representa una divergencia significativa respecto de mis convicciones personales”, manifestó Okada en el comunicado. “Como deportista, no puedo aceptar esto”.
Okada reconoció la complejidad del lugar de Japón en la política del organismo rector del fútbol mundial, la FIFA, y de Asia, y añadió que entendía “que hay razones prácticas para alinearse con la postura de la AFC”.
Japón quiere albergar un Mundial masculino antes de 2050, dijo el presidente de su federación, Tsuneyasu Miyamoto, en una reunión en línea de la AFC en octubre de 2023 y que acabó con el respaldo de la candidatura de Arabia Saudí para organizar la edición de 2034.
El presidente de la AFC, el jeque Salman bin Ibrahim Al Khalifa, se había sumado en agosto a sus colegas vicepresidentes de la FIFA —Aleksander Ceferin, de la UEFA, y Victor Montagliani, de la CONCACAF— al criticar a Infantino por “engaño” y por una “ruptura fundamental de la confianza” por impulsar la venta de una participación permanente en las ganancias del Mundial a inversores privados encabezados por Joshua Kushner, hermano menor de Jared Kushner, quien está casado con Ivanka, la hija de Trump.
Sin embargo, Infantino nunca perdió el apoyo de Qatar, anfitrión del Mundial de 2022, y pareció recuperar la confianza por parte de Arabia Saudí, anfitriona de 2034.
Los dos estados del Golfo son importantes intermediarios de poder en el fútbol asiático y, el viernes pasado, el jeque Salman, miembro de la familia real de Bahréin, sorprendió a muchos observadores del fútbol mundial al anunciar que la AFC ahora respaldaría a Infantino.
La AFC cuenta con 46 de las 211 federaciones miembro de la FIFA que votarán en la elección del 18 de marzo, programada en Rabat, Marruecos.
Los 211 miembros son, en la práctica, los propietarios de la FIFA como organización sin fines de lucro con sede en Suiza, y Infantino les ha prometido 25 millones de dólares a cada uno en fondos de desarrollo durante los próximos cuatro años.
La UEFA se ha comprometido a encontrar un candidato contra Infantino antes de la fecha límite de la FIFA del 18 de noviembre para entrar en la contienda.
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FUENTE: AP