Se cumple el centenario de la publicación del libro de Ernest Hemingway “The Sun Also Rises” ("Fiesta"), que catapultó a la fama literaria al futuro premio Nobel y puso a Pamplona en el mapa para millones de personas en todo el mundo.
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SUSCRIBITEPAMPLONA, España (AP) — Bill Hillmann ha sido corneado tres veces mientras corría delante de los toros en España, pero no se perdería por nada el festival de San Fermín de este año.
Se cumple el centenario de la publicación del libro de Ernest Hemingway “The Sun Also Rises” ("Fiesta"), que catapultó a la fama literaria al futuro premio Nobel y puso a Pamplona en el mapa para millones de personas en todo el mundo.
El festival arrancó el lunes con el estallido de un cohete sobre una plaza abarrotada. El primero de los ocho encierros es el martes.
La novela de Hemingway de 1926 cautivó a generaciones de lectores con su sensual relato de la Era del Jazz sobre bohemios estadounidenses y británicos que intentan llenar un vacío interior con las distracciones de los viajes exóticos, enormes cantidades de alcohol y la angustiosa persecución de un amor imposible.
Su éxito consolidó “The Sun Also Rises” como una piedra angular del canon literario estadounidense, a la altura de “The Great Gatsby” ("El gran Gatsby"), de F. Scott Fitzgerald. También popularizó el término “generación perdida” para describir al estrecho grupo de escritores de principios del siglo XX expatriados en París. El estilo lacónico de Hemingway cambió para siempre la literatura estadounidense.
Hillmann, originario de Chicago, tenía 19 años cuando la vívida descripción de Hemingway del festival de los encierros lo fascinó por primera vez, en especial los pasajes sobre españoles comunes que arriesgaban la vida al correr por las calles para guiar a los toros hasta la plaza durante el festival de nueve días.
“Me quedé allí unas seis horas, mucho después de medianoche, leyendo el libro", dijo Hillmann a The Associated Press en Pamplona, mientras miraba hacia el corral donde se guarda a los toros antes de soltarlos en el recorrido empedrado. "Y cuando terminé ese libro, iba a ser escritor e iba a correr delante de los toros”.
Desde aquel encuentro literario, Hillmann, de 44 años, ha corrido delante de los toros en España cientos de veces, sumando tanto sus viajes a Pamplona como su participación en decenas de encierros en otras localidades españolas. Su fascinación por Hemingway y Pamplona nunca ha disminuido, aunque una vez estuvo a punto de morir de una cornada.
La admiración de Hillmann lo llevó a obtener un doctorado en inglés, y ahora le toca a él enseñar “The Sun Also Rises” en la East-West University de Chicago y escribir sobre los encierros.
Hillmann es solo uno de los muchos estadounidenses inspirados a viajar a España para ver el festival de primera mano. Aunque correr delante de los toros es una costumbre local muy apreciada por los temerarios españoles, los estadounidenses siguen siendo el principal grupo de extranjeros que corre en el festival de San Fermín. En 2022, el 16% de los corredores eran estadounidenses, el mayor porcentaje entre los extranjeros y cuatro veces más que los procedentes de la vecina Francia, según el Ayuntamiento de Pamplona.
Bruce Anderson, operador turístico con sede en Dallas, cuya empresa “Running Of The Bulls” ha ayudado a miles de estadounidenses a asistir a San Fermín a lo largo de los años, afirma que la obra de Hemingway convirtió el festival en un destino anhelado. Este año, su empresa lleva a 1.400 personas al festival, con más de dos tercios procedentes de Estados Unidos.
“Hay mucha energía, mucha emoción en torno a simplemente recordar ese libro y el impacto que ha tenido”, dijo Anderson, quien también es fan de Hemingway desde hace años. Habló en el Café Iruña, de estilo art déco, en Pamplona, que aparece de forma destacada como lugar de copas en “The Sun Also Rises” y que hoy alberga una estatua de tamaño real de Hemingway apoyado en la barra.
Y Anderson, con su espesa barba blanca, se parece un poco a Hemingway. Los españoles del lugar a menudo le gritan: “¡Papá!”, un apodo para su héroe adoptivo.
Hemingway está grabado en el paisaje de Pamplona. Hoteles y bares tienen bustos suyos o carteles que indican que estuvo allí. Fuera de la plaza de toros de Pamplona, que también tiene una estatua del escritor, cuelga una enorme pancarta en honor a la novela, incluida una cita que muestra cómo el festival dejó sin palabras al escritor: "Al mediodía del domingo 6 de julio, la fiesta estalló. No hay otra forma de describirlo".
Cuando Hemingway hizo sus últimas visitas a Pamplona, solía frecuentar el Hotel La Perla; su suite aún conserva muebles de la década de 1950, cuando se alojó allí. La habitación, desde la que se puede ver el recorrido del encierro, también tiene dos vitrinas de cristal con decenas de ejemplares de “The Sun Also Rises”.
“Hemingway hizo mucho por Pamplona porque la dio a conocer en todo el mundo”, dijo Fernando Hualde, quien trabajó cuatro décadas como recepcionista en el hotel.
Sin embargo, el legado local de Hemingway es ambiguo.
Además de una crítica feminista a su hipermasculina imagen pública, Hemingway ha recibido reproches del movimiento por los derechos de los animales por su elogio a los toreros. En “The Sun Also Rises”, dedica mucha más tinta a describir su valentía que a los encierros.
La activista por el bienestar animal Brook Spurling dijo durante una protesta contra las corridas de San Fermín: “Hemingway escribió sobre muchísimos temas que hoy no serían aceptados en la sociedad. Escribe sobre la caza, sobre la guerra, y no queremos estar apreciando esos temas hoy”.
Hualde comenta que algunos residentes de Pamplona lamentan su temprana promoción del festival por los males del turismo masivo que ahora padece la tranquila ciudad provincial.
Pamplona tiene 200.000 habitantes y recibe a más de un millón de personas adicionales por el festival. Aunque la mayoría son españoles, alrededor del 15% de los juerguistas vienen del extranjero. Y muchos, especialmente los visitantes más jóvenes, siguen el ejemplo de Hemingway de beber en exceso.
Algunos lugareños se enorgullecen de los sitios que Hemingway no tocó. El profesor local de literatura Gabriel Insausti, de la Universidad de Navarra en Pamplona, recuerda haber estado en un bar con un cartel que decía: "Hemingway no estuvo aquí".
“En general, Hemingway se ha convertido en un producto de franquicia asociado al festival de San Fermín que ha eclipsado su novela", dijo Insausti. "La gente sabe quién es Hemingway, pero no ha leído su novela”.
Hillmann dijo que el alto porcentaje actual de extranjeros inexpertos hace que los encierros de Pamplona sean particularmente peligrosos. La última muerte fue en 2009, pero las cornadas y otras lesiones son comunes. Los corredores novatos pueden entrar fácilmente en pánico y cometer un movimiento equivocado que provoque una montonera o envíe a alguien a la trayectoria de un toro.
En 2014 sufrió una grave cornada cuando, según relató, una mala maniobra de otro corredor lo dejó expuesto ante un toro. Pensó que se estaba muriendo, tal era la cantidad de sangre que le brotaba de la pierna.
Tras otra cornada en 2017, Hillmann dijo a la AP desde su cama de hospital en Pamplona que no dejaría de correr. “La gente cree que esto es solo gente loca corriendo. Hay un arte real. Si prestas atención, puedes verlo”, afirmó entonces.
La nieta de Hemingway, la actriz Mariel Hemingway, recuerda que la trataron “como a la realeza” cuando asistió a San Fermín hace años. Mariel, que ha escrito y hablado sobre las batallas de su abuelo con la enfermedad mental que lo llevaron al suicidio en 1961, está convencida de que su obra perdurará.
Esa fascinación por la muerte también es atemporal.
“Identidad, amor, propósito y cómo reconstruirse después de una pérdida profunda... esos temas nunca han cambiado. Eso es lo grandioso de mi abuelo”, dijo Mariel Hemingway dijo a AP desde su casa en Idaho.
“Creo que captó algo que nunca va a desaparecer”.
FUENTE: AP

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