La Cancillería venezolana rechazó el lunes el comunicado emitido el fin de semana la UE en el que expresó que el cierre de la frontera entre Venezuela y Colombia y el desplazamiento forzado "pone en riesgo el conjunto de la situación humanitaria, la seguridad y la estabilidad en la región fronteriza" y llamó a evitar una mayor escalada de la situación.
"Las afirmaciones de estos burócratas europeos, que no tienen moral ni autoridad para inmiscuirse en asuntos bilaterales que no les competen, ocultan un doble rasero, por decir lo menos, pues provienen de quienes han causado colosales tragedias humanitarias en el Mar Mediterráneo producto del intervencionismo bélico y la violencia terrorista en países del Medio Oriente, Asia y África", señaló el gobierno venezolano en un comunicado.
Las relaciones entre Caracas y Bogotá entraron en una crisis luego de que el presidente venezolano Nicolás Maduro resolvió a partir del 20 de agosto el cierre de algunos pasos fronterizos en el estado suroccidental de Táchira a raíz del ataque que sufrieron tres militares y un conductor civil cuando realizaban actividades de combate al contrabando en ese estado.
Las fricciones se intensificaron luego de que las autoridades venezolanas iniciaron una masiva deportación de más de 1.000 colombianos. Venezuela sostiene que sus problemas de delincuencia y escasez de alimentos y otros bienes son generados por presuntos paramilitares y contrabandistas que provendrían de Colombia.
El presidente Juan Manuel Santos rechazó el trato dado por Venezuela a los colombianos deportados y exigió el respeto de sus derechos humanos.
El domingo, la canciller colombiana María Ángela Holguín anunció en rueda de prensa que los venezolanos que quieran reunirse en Colombia con sus familiares deportados recibirán la nacionalidad colombiana.
El deportado Luis Carlos Loaiza dijo que sería muy bueno que el anuncio se hiciera realidad para que "el círculo familiar permanezca unido".
Los gobiernos de Venezuela y Colombia llamaron el 27 de agosto a consultas a sus respectivos embajadores. Bogotá pidió una reunión a los cancilleres de la OEA y Unasur para discutir la crisis.
FUENTE: Associated Press
