El estado de excepción en La Araucanía y el Biobío, 600 kilómetros al sur de la capital chilena, rige desde mediados de mayo y aunque los ataques incendiarios dirigidos principalmente contra camiones de empresas forestales de la zona han disminuido, no los ha erradicado del todo.
La prórroga por otros 15 días de la medida solicitada por Boric fue aprobada en el Senado por 38 votos a favor, uno en contra y una abstención. Más temprano, los diputados la extendieron por 118 sufragios a favor, 20 en contra y dos abstenciones.
La mayoría de la población indígena de ambas regiones demanda pacíficamente la restitución de tierras ancestrales, aunque también hay grupos radicalizados que realizan atentados incendiarios. Según las autoridades, además hay hechos violentos cometidos por delincuentes y por bandas de narcotraficantes.