La ciudad de Lahore, en el este del país, fue escenario de precipitaciones sin precedentes el día anterior, las cuales inundaron varias calles y trastocaron la vida cotidiana. Desde el miércoles han muerto 19 personas en la ciudad debido a la caída de techos o electrocutadas, indicaron las autoridades. La agencia meteorológica de Pakistán advirtió que la ciudad podría recibir más lluvia.
Al menos ocho niños murieron debido a un enorme alud en Shangla, un distrito de la provincia de Jaiber Pastunjuá limítrofe con Afganistán, informaron las autoridades. Los rescatistas trataban de retirar una enorme cantidad de fango por temor a que otros niños desaparecidos hayan quedado enterrados.
Las intensas lluvias también continuaron azotando al país, desbordando los ríos Jhelum y Chenab, en la provincia de Punyab, lo que obligó a la agencia de manejo de desastres a activar una alerta por temor a inundaciones súbitas.
Las lluvias regresaron a Pakistán un año después de que las precipitaciones de 2022 desbordaron ríos y en algún momento llegaron a inundar una tercera parte del país, cobrando 1.739 vidas. Las anegaciones del año pasado también dejaron daños por 30.000 millones de dólares en Pakistán.