En una nota oficial, la Cancillería nicaragüense calificó a Rodríguez como “injerencista insigne e irrespetuoso” y dijo que el diplomático fue “acreditado ofensivamente”, a pesar de que el gobierno de Daniel Ortega le había retirado el beneplácito en julio.
El rechazo de Rodríguez se produce después de que el diplomático diera declaraciones públicas cuestionando al gobierno de Ortega ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, donde pidió el retorno a la democracia y el cese a las violaciones de derechos humanos.
La vicepresidenta y esposa de Ortega, Rosario Murillo, leyó la nota del gobierno a través de las radios oficialistas, y reiteró que “el señor Hugo Rodríguez no será bajo ninguna circunstancia admitido” en Nicaragua. “Aquí no entra Hugo Rodríguez”, subrayó.