La Secretaría de Agricultura mexicana informó en un comunicado que las autopsias realizadas a las aves muertas que se hallaron en distintos puestos de costa oeste de México revelaron que la causa más probable de muerte había sido el hambre, no la gripe.
Y eso lo vinculan directamente con el fenómeno climático porque al calentarse el agua más superficial por El Niño, los peces viven a más profundidad, en busca de aguas más frías. Y eso impide que las aves marinas puedan atraparlos.
La mayoría de las aves muertas eran pardelas cenicientas, gaviotas y pelícanos.
El Niño es un calentamiento natural, temporal y ocasional de parte del Pacífico que modifica los patrones meteorológicos en todo el planeta.
En mayo, la climatóloga de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. Michelle L’Heureux, afirmó que El Niño se había formado este año uno o dos meses antes de lo habitual, lo que “le da margen para crecer”. Auguró que hay un 56% de probabilidades de que se considere fuerte y un 25% de que alcance niveles supergigantes.
La muerte de aves marinas también se reportó en Perú y Chile coincidiendo con el El Niño.