El director de Seguridad Pública Andre García, dijo el viernes que 703 agentes fueron acusados de cometer el "delito de revuelta".
La policía militar brasileña patrulla las ciudades del país y sus miembros tienen prohibido por ley irse a huelga.
Los asesinatos en la capital Vitoria y otras ciudades, estallaron hace una semana, cuando amigos y familiares de los agentes bloquearon sus cuarteles en demanda por mejores salarios para los policías.
Debido a la ausencia de patrullajes policiales, se cerraron escuelas y se interrumpieron los servicios médicos en los hospitales públicos. El transporte público también fue suspendido y se saquearon algunos comercios.
El viernes se presentaron manifestaciones similares en Río de Janeiro, pero las autoridades policiales informaron que la mayoría de ellas no evitaron que los agentes salieran a patrullar la ciudad.
El gremio que representa a los policías civiles afirmó que 121 personas han sido asesinadas desde que se dejó de patrullar las calles. El gobierno estatal no ha difundido una cifra oficial de muertos.
A principios de semana, Espirito Santo entregó las labores de seguridad al ejército, que envió 1.200 soldados para ayudar a frenar la violencia. García dijo el viernes a la prensa que anticipa que aumente a 3.000 el número de soldados en la región.
FUENTE: Associated Press
