Sus comentarios se dieron en el segundo día de una reunión con representantes de 20 países del hemisferio sobre migración y luego de acordar con Panamá -punto de tránsito de buena parte del flujo migratorio hacia Norteamérica- la puesta en vigor de medidas para ayudar a las comunidades receptoras e incrementar la protección al migrante y su acceso a alternativas legales.
“La única respuesta duradera y sostenible a la migración irregular es abordar sus causas profundas, pero eso lleva tiempo y, mientras tanto, muchas ciudades y pueblos simplemente no tienen los recursos que necesitan para atender a sus propios ciudadanos y mucho menos para satisfacer las necesidades de los migrantes”, planteó Blinken.
Blinken mencionó como ejemplo a Colombia que, según dijo, busca otorgarle un estatus de protección temporal a más de 1,9 millones de venezolanos que han llegado en los últimos años tras abandonar su país debido a la profunda crisis socioeconómica. Refirió que más de 600.000 de ellos ya han recibido esa condición, lo cual destacó es fundamental para que se integren a las comunidades.
La canciller panameña Erika Mouynes, por su lado, volvió a insistir en la necesidad de que la región en su conjunto asuma un compromiso mayor para enfrentar el fenómeno migratorio. El año pasado Panamá atendió a más de 130.000 migrantes, en su mayoría haitianos procedentes de países sudamericanos con rumbo a Norteamérica, que cruzaron la inhóspita selva del Darién, en la frontera con Colombia, donde murieron al menos 51 personas, según cifras oficiales.