En una sentencia que sentó precedente, una corte en la ciudad occidental de Coblenza había condenado a Eyad Al-Gharib por complicidad con crímenes de lesa humanidad y lo había condenado a cuatro años y medio de prisión. El veredicto recibió elogios de activistas de derechos humanos y víctimas de la represión del presidente Bashar Assad. Fue el primer fallo de un tribunal fuera de Siria ante la denuncia de que funcionarios del gobierno sirio habían cometido crímenes de lesa humanidad.
